Notas de Elena | Jueves 5 de octubre 2017 | Los Creyentes de Roma | Escuela Sabática

Jueves 5 de octubre:
LOS CREYENTES DE ROMA
Todos tenemos pruebas, aflicciones duras que sobrellevar y fuertes tentaciones que resistir. Pero no las contéis a los mortales, sino llevadlo todo a Dios, en oración. Tengamos por regla el no proferir una sola palabra de duda o desaliento. Podemos hacer mucho más para alumbrar el camino de los demás y sostener sus esfuerzos si hablamos palabras de esperanza y buen ánimo.
Hay muchas almas valientes que están en extremo acosadas por la tentación, casi a punto de desmayar en el conflicto que sostienen consigo mismas y con las potencias del mal. No las desalentéis en su dura lucha. Alegradlas con palabras de valor, ricas en esperanza, que las insten a avanzar. De este modo podéis reflejar la luz de Cristo. “Ninguno de nosotros vive para sí.”(Romanos 14:7) Por vuestra influencia inconsciente pueden los demás ser alentados y fortalecidos, o desanimados y apartados de Cristo y de la verdad.
Si recordamos siempre las acciones egoístas e injustas de otros, encontraremos que es imposible amarlos como Cristo nos amó; pero si nuestros pensamientos se espacian de continuo en el maravilloso amor y compasión de Cristo hacia nosotros, manifestaremos el mismo espíritu para con los demás. Debemos amarnos y respetarnos mutuamente, no obstante las faltas e imperfecciones que no podemos menos de observar. Debemos cultivar la humildad y la desconfianza para con nosotros mismos, y una paciencia llena de ternura hacia las faltas ajenas. Esto destruirá todo estrecho egoísmo y nos dará un corazón grande y generoso. (El camino a Cristo, pp. 119-121).
No interesa lo que nos rodea sino lo que está dentro de nosotros. No lo que tenemos sino lo que somos nos hará verdaderamente felices. Necesitamos un fuego vivo en el altar de nuestros propios corazones. De ese modo veremos todas las cosas con una luz dichosa y feliz… Si somos obedientes, confiados en Dios, tal como un niño en su sencillez confía en sus padres terrenales, tendremos paz, no la paz que el mundo da sino la paz que proviene de Jesús… La vida, esta vida, tiene en sí mucho brillo si juntamos las flores y dejemos de tocar los espinos y cardos. Atraigan el gozo del cielo a la vida. La luz del cielo, reflejada en su hermoso encanto para los que están preparándose para ser trasladados, trae gozo a la familia celestial (In Heavenly Places, p. 245; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 247).
Están por sobrecogernos tiempos que probaran las almas de los hombres; los que son débiles en la fe no resistirán la prueba de aquellos días de peligro. Las grandes verdades de la revelación deben ser estudiadas cuidadosamente, porque todos necesitaremos un conocimiento inteligente de la Palabra de Dios. El estudio de la Biblia y la comunión diaria con Jesús nos darán nociones bien definidas de responsabilidad personal y fuerza para subsistir en el día de fuego y tentación. Aquel cuya vida este unida con Cristo por vínculos ocultos será guardado por el poder de Dios mediante la fe que salva…
“Escudriñad las Escrituras —dijo Cristo—, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi”. Juan 5:39. Se requiere del cristiano que sea diligente en escudriñar las Escrituras, en leer una y otra vez las verdades de la Palabra de Dios. La ignorancia voluntaria con respecto a ellas hace peligrar la vida cristiana y el carácter. Ciega el entendimiento y corrompe las facultades más nobles. Esto es lo que produce confusión en nuestra vida. Nuestros hermanos necesitan comprender los oráculos de Dios; necesitan tener un conocimiento sistemático de los principios de la verdad revelada, que los preparará para sobrellevar aquello que esta por sobrevenir en la tierra, e impedirá que sean llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina (Testimonios para la iglesia, t.5, p. 253).

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