Jueves 12 de febrero: Sé veraz
“El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa” (Sofonias 3:13). Los labios mentirosos le son abominación. Declara que en la santa ciudad “no entrará . . . ninguna cosa sucia, o que hace abominación y mentira” (Apocalipsis 21: 27). Aferrémonos a la veracidad con mano firme, y sea ella parte de nuestra vida. El jugar al tira y afloja con la verdad y disimular para acomodar los planes egoístas de uno, significa provocar el naufragio de la fe. “Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad.” (Efesios 6:14.) Eí que declara fa/sedades, vende su alma a bajo precio. Sus mentiras pueden parecerle útiles en casos de apuro; de esta manera le parecerá que adelanta en sus negocios como no podría hacerlo mediante un proceder correcto, pero llega finalmente al punto en que no puede confiar en nadie. Al ser él mismo un falsario, no tiene confianza en la palabra de otros. Ningún hombre puede enorgullecerse de su veracidad, porque no sabe lo que es a menos que haya vencido. Nadie conoce la fuerza de su veracidad y honradez hasta que pase la prueba de fuego que significa la tentación de adquirir fortuna por medios dudosos. Aquel cuyo corazón está enchido del amor que procede de Dios, no admite en su vida la exaltación del yo ni la falta de honradez. El que ha “nacido de nuevo” del Espíritu revela a Cristo en su vida diaria. Es recto en todo lo que emprende. No obra con maña, astucia, ni en secre¬to. El buen fruto que revela su vida da fe de la situación de su corazón (Meditaciones matinales 1952, p. 341).

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