Jueves 1 de enero: ¡No olvides!
Los que profesan amar a Dios y reverenciar las cosas sagradas y sin embargo dejan descender la mente a cosas superficiales e irreales, se colocan en el terreno de Satanás y hacen su obra. Si los jóvenes estudiasen las gloriosas obras de Dios en la naturaleza y su majestad y poder como se hallan revelados en su Palabra, avivarían y elevarían sus facultades con esa práctica. Recibirían un vigor que nada tendría que ver con la arrogancia. Por la contemplación de las maravillas del poder divino la mente aprenderá la más dura y a la vez más útil de todas las lecciones: que la sabiduría humana, si no está ligada al Infinito y santificada por la gracia de Cristo, es necedad (Mensajes para los jóvenes, p. 251).
En la toma de Jericó, el poderoso General de los ejércitos planeó la batalla con tanta sencillez que ningún ser humano pudo atribuirse la gloria. Ninguna mano humana debía derribar los muros de la dudad, no fuera que el hombre se atribuyera la gloria de la victoria. También hoy, ningún ser humano debe atribuirse la gloria del trabajo que lleve a cabo. Solo el Señor debe ser magnificado. ¡Oh, si los hombres comprendieran la necesidad de buscar a Dios para recibir instrucciones! […].
La debilidad de los hombres encontrará fuerza y ayuda sobrenaturales en cada conflicto severo para realizar las hazañas de la Omnipotencia, y la perseverancia en la fe y la perfecta confianza en Dios asegurarán el éxito. Mientras la antigua confederación del mal está organizada contra ellos, él les manda que sean valientes y fuertes y que luchen valerosamente porque tienen un cielo que ganar, y tienen en sus filas a Alguien que es más que un ángel, el poderoso General de los ejércitos que conduce los ejércitos del cielo. En ocasión de la toma de Jericó, ninguno de los ejércitos de Israel pudo alabarse de haber usado su fuerza finita para derribar los muros de la ciudad, sino que el Príncipe del ejército de Jehová planeó esa batalla con la mayor sencillez, para que el Señor solo recibiera la gloria y el hombre no se exaltara a sí mismo. Dios nos ha prometido todo poder; porque la promesa es para vosotros y vuestros hijos, y para todos los que están muy distantes, tantos como el Señor llame.
Debe haber una fe y una confianza continuas en el Capitán de nuestra salvación. Debemos obedecer sus órdenes. Las paredes de Jericó cayeron como resultado de obedecer órdenes (Conflicto y valor, p. 118).
Dios obrará maravillas por aquellos que confíen en él. Si los que profesan ser su pueblo no tienen más fuerza es porque confían demasiado en su propia sabiduría y no permiten que el Señor revele su poder en su beneficio. El ayudará a sus fieles hijos en todas las ocasiones si depositan toda su confianza en él y le obeden sin cuestionarlo (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 163).
Viernes 2 de enero: Para estudiar y meditar
Palabras de vida del Gran Maestro, p. 81-84; Mensajes para los jóvenes, p. 331, 332; La educación, p. 197, 198.
www.escuelasabatica.es

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