Notas de Elena | Domingo 22 de julio del 2018 | La elección de los siete

Domingo 22 de julio: La elección de los siete
En la iglesia primitiva había gente de diversas clases sociales y distintas nacionalidades. Cuando vino el Espíritu Santo en Pentecostés, moraban entonces en Jerusalén judíos, varones religiosos, de todas las naciones debajo del cielo” [Hechos 2:5]. Entre los de la fe hebrea reunidos en Jerusalén había también algunos que eran conocidos generalmente como helenistas, cuya desconfianza y aun enemistad con los judíos de Palestina databan de largo tiempo.

Los que se habían convertido por la labor de los apóstoles estaban afectuosamente unidos por el amor cristiano. A pesar de sus anteriores prejuicios, hallábase en reciproca concordia. Sabia Satanás que mientras durase aquella unión no podría impedir el progreso de la verdad evangélica, y procuró prevalerse de los antiguos modos de pensar, con la esperanza de introducir así en la iglesia elementos de discordia (Los hechos de los apóstoles, p. 72).

El Espíritu Santo sugirió un método por medio del cual los apóstoles podrían ser aliviados de la tarea de distribuir ayudas a los pobres, y otras responsabilidades similares, de manera que pudieran estar libres para predicar a Cristo. “Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la Palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra”.

De acuerdo con esto la iglesia seleccionó siete hombres llenos de fe y de la sabiduría del Espíritu de Dios, para que atendieran los asuntos relativos a la causa. Se eligió primero a Esteban; era judío de nacimiento y religión, pero hablaba griego y estaba bien versado en las costumbres y las maneras de los griegos. Se consideró que era la persona más apropiada para estar al frente de la tarea de supervisar y distribuir los fondos destinados a las viudas, los huérfanos y los pobres. Esta selección satisfizo a todos, de modo que se calmaron la insatisfacción y las murmuraciones (La historia de la redención, pp. 270, 271).

Los rumores que se esparcen, con frecuencia destruyen la unidad entre los hermanos. Hay quienes están alerta, con la mente y los oídos abiertos’ para captar los escándalos que circulan. Recogen pequeños incidentes que quizá son en sí una bagatela, pero que se repiten y exageran hasta que un hombre aparece como culpable por una palabra… Estos chismosos hacen la obra del diablo con sorprendente fidelidad, sin darse cuenta cuán detestable para Dios es su conducta. Si empleasen la mitad de la energía y del ahínco que dedican a esa obra impía para examinar su propio corazón, encontrarían tanto que hacer para limpiar su alma de impurezas, que no tendrían tiempo ni ganas para censurar a sus hermanos, y no caerían bajo el poder de esta tentación. La puerta de la mente debiera estar cerrada contra “Se dice” o “He oído”. [D]ebiéramos cultivar ese espíritu de mansedumbre y amor que caracterizaba a nuestro Maestro: un amor que no piensa el mal y que no se irrita fácilmente (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1181).

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NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
ESCUELA SABÁTICA LECCIÓN ADULTOS
Esta semana estudiaremos la lección 4 – Los primeros dirigentes de la Iglesia
Para el 28 de julio del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Maira Fermin

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