Notas de Elena | Domingo 15 de julio del 2018 | La enseñanza y la camaradería | Escuela Sabática

Domingo 15 de julio: La enseñanza y la camaradería
Después del derramamiento del Espíritu Santo, los discípulos, revestidos de la panoplia divina, salieron como testigos a contar la maravillosa historia del pesebre y la cruz. Eran hombres humildes, pero salieron con la verdad. Después de la muerte de su Señor eran un grupo desvalido, chasqueado y desanimado, como ovejas sin pastor; pero ahora salen como testigos de la verdad, sin otras armas que la Palabra y el Espíritu de Dios, para triunfar sobre toda oposición…
Aquellos que habían rechazado y crucificado al Salvador esperaban hallar a sus discípulos desanimados, cabizbajos, y listos para repudiar a su Señor. Asombrados escucharon el claro y valeroso testimonio dado bajo el poder del Espíritu Santo. Las palabras y obras de los discípulos reeditaban las palabras y obras de su Maestro; y todos los que los oían, decían: Han aprendido de Jesús, hablan como él habló. “Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos” (Testimonio para los ministros, p. 67).
Muchos de esos creyentes primitivos se vieron inmediatamente separados de su familia y sus amigos por el celoso fanatismo de los judíos, y fue necesario proveerlos de alimentos y hogar.
El relato declara: “Ningún necesitado había entre ellos”, y dice cómo se suplía la necesidad. Los creyentes que tenían dinero y posesiones los sacrificaban gozosamente para hacer frente a la emergencia. Vendiendo sus casas o sus tierras, traían el dinero y lo ponían a los pies de los apóstoles, “y era repartido a cada uno según que había menester.
Esta generosidad de parte de los creyentes era el resultado del derramamiento del Espíritu. Los conversos al evangelio eran “de un corazón y de un alma”. Un interés común los dominaba, a saber el éxito de la misión a ellos confiada; y la codicia no tenía cabida en su vida. Su amor por los hermanos y por la causa que habían abrazado superaba a su amor por el dinero y sus bienes. Sus obras testificaban de que tenían a las almas de los hombres por más preciosas que las riquezas terrenales.
Así será siempre que el Espíritu de Dios tome posesión de la vida (Los hechos de los apóstoles, p. 58).
La Providencia, aunque invisible, siempre interviene en los asuntos de los hombres. La mano de Dios puede prosperar o retener, y él frecuentemente le retiene a uno mientras parece prosperar a otro. Todo esto es para probar a los hombres y revelar lo que hay en el corazón… Los actos de generosidad y benevolencia fueron concebidos por Dios para mantener tiernos y llenos de compasión los corazones de los hijos de los hombres, y para estimular en ellos un interés y afecto mutuo en imitación del Maestro, quien por nuestra causa se hizo pobre, para que a través de su pobreza nosotros fuéramos enriquecidos. La ley del diezmo fue fundada sobre un principio permanente y fue ideada para ser una bendición para el hombre (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 599).
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Notas de Elena Escuela Sabática Lección Adultos
Esta semana estudiaremos la lección 3 – La Vida en la iglesia primitiva
Para el 21 de julio del 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Tercer trimestre 2018
EL LIBRO DE HECHOS
Narración: Maira Fermin

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