Notas de Elena | Domingo 12 de noviembre 2017 | Cuando el pecado abundó | Escuela Sabática

Domingo 12 de noviembre
CUANDO EL PECADO ABUNDÓ
Tenemos el relato animador de que Enoc caminó con Dios. Si Enoc caminó con Dios, en esa época de degeneración justamente antes de la destrucción del mundo por el diluvio, debemos recibir valor y ser estimulados con su ejemplo, en el sentido de que no necesitamos ser contaminados por el mundo, sino que, en medio de todas sus influencias y tendencias corruptoras, podemos caminar con Dios. Podemos tener la mente de Cristo.
Podemos llegar hasta Dios por medio de los méritos de Cristo, y Dios nos invita a que le llevemos nuestras pruebas y tentaciones, pues él las comprende todas… Así como un padre terrenal anima a su hijo para que vaya a él en todo momento, así también el Señor nos anima a deponer ante el nuestras necesidades y perplejidades, nuestra gratitud y nuestro amor. Cada promesa es segura. Jesús es nuestro Fiador y Mediador, y ha colocado a nuestra disposición todos los recursos para que podamos tener un carácter perfecto. La sangre de Cristo, con una eficacia permanente, es nuestra única esperanza, pues solo a través de sus méritos tenemos perdón y paz. Cuando la eficacia de la sangre de Cristo se convierta en una realidad para el alma mediante la fe en Cristo, el creyente hará que su luz brille en buenas obras, dando frutos para justicia (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1116).
Si suponéis por un momento que Dios tratara livianamente al pecado, o hará provisiones, o excepciones, para que podáis seguir cometiendo pecados, sin que el alma sufra la penalidad por su conducta, estáis bajo un terrible engaño de Satanás. Cualquier violación voluntaria de la recta ley de Jehová expone vuestra alma a los desembozados asaltos de Satanás…
Recordad que la tentación no es pecado. Recordad que no importa cuán angustiosa sea la circunstancia en la cual un hombre este colocado, ninguna cosa puede realmente debilitar su alma, mientras no ceda a la tentación y mantenga su propia integridad. Los intereses más vitales para vosotros individualmente, están bajo vuestro propio cuidado. Nadie puede dañarlos sin vuestro consentimiento. Todas las legiones satánicas no pueden haceros daño, a menos que abráis vuestra alma a las artes y dardos de Satanás. Vuestra ruina nunca puede ocurrir a menos que vosotros consintáis. Si no hay contaminación de vuestra mente, toda la contaminación que os rodea no puede mancharos.
Debemos considerar la vida eterna por encima de todo, o no valdrá nada para nosotros. Solamente aquellos que desplieguen esfuerzos perseverantes y celo incansable, con intenso deseo de apropiarse del valor del objeto que persiguen, obtendrán esa vida que se mide con la vida de Dios…
Tenemos el ejemplo de Adán y Eva, y el resultado de su transgresión debe conducir a cada alma a evitar el pecado, a aborrecerlo como la cosa odiosa que es, y a pensar que, en vista de los sufrimientos que causa el pecado, es mejor perder todas las cosas, que apartarse en lo más mínimo de los mandamientos de Dios (Nuestra elevada votación, p. 96).

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