Notas de Elena | Domingo 11 de noviembre 2018 | Prejuicios étnicos | Escuela Sabática

Domingo 11 de noviembre: Prejuicios étnicos
“En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria” Comenzaron a suscitarse murmuraciones entre ellos de que las viudas de lengua griega no recibían una ayuda tan generosa como las indigentes hebreas. Cualquier parcialidad de esta clase hubiera sido ofensiva para Dios; y rápidamente se tomaron medidas para restaurar la paz y la armonía entre los creyentes.
El Espíritu Santo sugirió un método por medio del cual los apóstoles podrían ser aliviados de la tarea de distribuir ayudas a los pobres, y otras responsabilidades similares, de manera que pudieran estar libres para predicar a Cristo…
De acuerdo con esto la iglesia seleccionó siete hombres llenos de fe y de la sabiduría del Espíritu de Dios, para que atendieran los asuntos relativos a la causa. Se eligió primero a Esteban; era judío de nacimiento y religión, pero hablaba griego y estaba bien versado en las costumbres y las maneras de los griegos… Esta selección satisfizo a todos, de modo que se calmaron la insatisfacción y las murmuraciones (La historia de la redención, pp. 270, 270).
En el capítulo sexto de Los Hechos, se nos muestra que cuando fueron elegidos algunos hombres para ocupar puestos en la iglesia, el asunto fue presentado delante del Señor y se elevaron oraciones muy fervientes en procura de la dirección divina. Las viudas y los huérfanos habían de ser sostenidos por contribuciones de la iglesia. Sus necesidades no harían de ser aliviadas por la iglesia sino mediante donaciones especiales. El diezmo había de ser consagrado al Señor y siempre debía ser usado para el sostén del ministerio. Se debían elegir hombres para sobre vigilar la obra del cuidado de los pobres, para vigilar la debida distribución de los medios de que se disponía, a fin de que ninguno de los creyentes sufriera por la carencia de lo necesario para la vida…
Aunque Dios había prometido bendecir grandemente a su pueblo, no se proponía que la pobreza fuese totalmente desconocida entre ellos. Declaró que los pobres no dejarían de existir en la tierra. Siempre habría entre su pueblo algunos que le darían oportunidad de ejercer la simpatía, la ternura y la benevolencia. En aquel entonces, como ahora, las personas estaban expuestas al infortunio, la enfermedad y la pérdida de sus propiedades; pero mientras se siguieran estrictamente las instrucciones dadas por Dios, no habría mendigos en Israel ni quien sufriera por falta de alimentos (El ministerio de la bondad, pp. 289, 290).
Debemos anticipamos a las tristezas, las dificultades y angustias de los demás. Debemos participar de los goces y cuidados tanto de los encumbrados como de los humildes, de los ricos como de los pobres. “De gracia recibisteis —dice Cristo—, dad de gracia” [Zacarías 3:7], En nuestro derredor hay pobres almas probadas que necesitan palabras de simpatía y acciones serviciales. Hay viudas que necesitan simpatía y ayuda. Hay huérfanos a quienes Cristo ha encargado a sus servidores que los reciban como una custodia de Dios. Demasiado a menudo se los pasa por alto con negligencia. Pueden ser andrajosos, toscos, y aparentemente sin atractivo alguno; pero son propiedad de Dios. Han sido comprados con precio, y a su vista son tan preciosos como nosotros. Son miembros de la gran familia de Dios, y los cristianos como mayordomos suyos, son responsables por ellos. “Sus almas —dice—, demandaré de tu mano” (Palabras de vida de gran Maestro, p. 318).
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ESCUELA SABÁTICA – LECCIÓN 7 – NOTAS DE ELENA G. DE WHITE
Esta semana estudiaremos la lección 7 – Cuando surgen los conflictos
Para el 17 de noviembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Maira Fermin

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