Notas de Elena | 5 de julio del 2017 | Ningún otro evangelio | Escuela Sabática

NINGÚN OTRO EVANGELIO

Los que trabajan actualmente en la obra de Dios tendrán que hacer frente a pruebas tales como las que Pablo soporto en su obra. Satanás procurara apartar de su fe a los conversos utilizando los mismos métodos engañosos y jactanciosos. Introducirá teorías que no será prudente analizar. Satanás es un obrero astuto, e introducirá engaños sutiles a fin de oscurecer y confundir la mente y desarraigar las doctrinas de la salvación. Aquellos que no acepten la Palabra de Dios literalmente, caerán en esa trampa.
Hoy necesitamos proclamar la verdad con santa intrepidez. La siguiente declaración dada a la iglesia primitiva por el mensajero del Señor, debe ser escuchada por su pueblo en la actualidad: “Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema” (Gálatas 1:8) (Mensajes selectos, t. 2, p. 60).
Algunos falsos maestros habían presentado a los Gálatas doctrinas opuestas al evangelio de Cristo. Pablo trataba de exponer y corregir estos errores. Deseaba mucho que los falsos maestros fuesen separados de la iglesia, pero su influencia había afectado a tantos de los creyentes que parecía azaroso tomar una decisión contra ellos. Había peligro de ocasionar contiendas y divisiones ruinosas para los intereses espirituales de la iglesia. Por lo tanto trataba de hacer ver a sus hermanos la importancia de ayudarse unos a otros con amor. Declare que todas las demandas de la ley que presentan nuestros deberes hacia nuestros semejantes se cumplen al amarnos unos a otros (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 225).
La religión del evangelio es Cristo en la vida —un principio vivo y activo. Es la gracia de Cristo revelada en el carácter y desarrollada en las buenas obras. Los principios del evangelio no pueden separarse de ninguna fase de la vida práctica. Todo aspecto de la vida y de la labor cristianas debe ser una representación de la vida de Cristo.
El amor es la base de la piedad. Cualquiera que sea la profesión que se haga, nadie tiene amor puro para con Dios a menos que tenga amor abnegado para con su hermano. Pero nunca podemos entrar en posesión de este espíritu tratando de amar a otros. Lo que se necesita es que este el amor de Cristo en el corazón. Cuando el yo está sumergido en Cristo, el amor brota espontáneamente. La plenitud del carácter cristiano se alcanza cuando el impulso a ayudar y beneficiar a otros brota constantemente de adentro, cuando la luz del cielo llena el corazón y se revela en el semblante.
Es imposible que el corazón en el cual Cristo mora este desprovisto de amor. Si amamos a Dios porque él nos amó primero, amaremos a todos aquellos por quienes Cristo murió… Relacionados con Cristo, estamos relacionados con nuestros semejantes por los áureos eslabones de la cadena del amor… No necesitaremos que se nos suplique para sentir las desgracias ajenas. Sera para nosotros tan natural ministrar a los menesterosos y dolientes como lo fue para Cristo andar haciendo bienes (Palabras de vida del gran Maestro pp. 316, 317).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

III TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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