Notas de Elena | 26 de Junio del 2017 | La conversión de Saulo | Escuela Sabática

LA CONVERSION DE SAUL
La mente de Saulo fue sumamente conmovida por la muerte triunfante de Esteban. Sus prejuicios fueron sacudidos; pero las opiniones y los argumentos de los sacerdotes y gobernantes finalmente lo convencieron de que Esteban era blasfemo; que Jesucristo a quien el predicaba era un impostor y que los que desempeñaban oficios sagrados debían tener razón. Puesto que era un hombre de mente decidida y firmes propósitos, su oposición al cristianismo fue sumamente incisiva una vez que se convenció de que las opiniones de los sacerdotes y escribas eran correctas. Su celo lo indujo a dedicarse voluntariamente a perseguir a los creyentes. Logro que algunos santos fueran arrastrados ante los concilios, encarcelados o condenados a muerte sin ninguna evidencia de ofensa, salvo su fe en Jesús (La historia de la redención , p. 280).
A semejanza de muchos actualmente, antes de su conversión Pablo tenía mucha confianza en una piedad hereditaria, pero su confianza se fundaba en una falsedad. Era una fe sin Cristo porque confiaba en formas y ceremonias. Su celo por la ley estaba separado de Cristo y no tenía valor. Su jactancia consistía en que él era impecable en su realización de las obras de la ley, pero rechazaba al Cristo que daba valor a la ley. Confiaba en su propia justicia. Dice: “Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto” (Hechos 26:9, 10). Durante un tiempo, Pablo hizo una obra muy cruel, pensando que estaba realizando el servicio de Dios, pues dice: “Lo hice por ignorancia, en incredulidad” (1 Timoteo
1:13). Pero su sinceridad no justicó su obra ni convirtió el error en verdad.
La fe es el medio por el cual la verdad o el error encuentran abrigo en la mente. Por el mismo acto de la mente se recibe la verdad o el error, pero hay una gran diferencia en que creamos la Palabra de Dios o los dichos de los hombres. Cuando Cristo se revelo a Pablo y este estuvo convencido de que estaba persiguiendo a Jesús en la persona de sus santos, acepto la verdad tal como es en Jesús. Un poder transformador se manifestó en su mente y carácter, y llego a ser un hombre nuevo en Cristo Jesús. Recibió la verdad tan plenamente que ni la tierra ni el infierno pudieron sacudir su fe (Mensajes selectos, t. 1, p. 406).

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NOTAS DE ELENA
LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA

III TRIMESTRE DEL 2017
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
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