Miércoles 12 de julio 2017 | Confrontación en Antioquía | Una Pausa en el Camino | Escuela Sabática

LA PREOCUPACIÓN DE PABLO

La situación en Antioquía evidentemente era tensa: Pablo y Pedro, dos líderes de la iglesia, estaban en conflicto abierto. Y Pablo no se guarda nada al pedir cuentas a Pedro por su comportamiento.

¿Qué razones da Pablo para confrontar públicamente a Pedro? Gálatas 2:11 al 14.

Desde el punto de vista de Pablo, el problema no era que Pedro hubiese decidido comer con las visitas de Jerusalén. Las tradiciones antiguas sobre la hospitalidad ciertamente habrían requerido eso.

El problema era “la verdad del evangelio”. Es decir, no era simplemente un problema de confraternización o prácticas gastronómicas. Las acciones de Pedro, en un sentido muy real, comprometían todo el mensaje del evangelio.

Lee Gálatas 3:28 y Colosenses 3:11. ¿Cómo nos ayuda la verdad de estos textos a entender la fuerte reacción de Pablo?

Durante la reunión de Pablo en Jerusalén con Pedro y los demás apóstoles, habían llegado a la conclusión de que los gentiles podían disfrutar de todas las bendiciones en Cristo sin tener que someterse primeramente a la circuncisión. La actitud de Pedro ahora ponía en riesgo ese acuerdo. Allí donde antes los cristianos judíos y gentiles se habían reunido en un ambiente de confraternización abierta, ahora la congregación estaba dividida, y esto podía llevar a tener una iglesia dividida en el futuro.

Según el punto de vista de Pablo, el comportamiento de Pedro implicaba que los cristianos gentiles eran creyentes de segunda clase, en el mejor de los casos, y creía que las acciones de Pedro presionarían a los gentiles a ceder si querían experimentar la plena comunión. Por ende, Pablo dice: “Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?” (Gál. 2:14). La palabra “judaizar” era una expresión común que significaba “adoptar un estilo de vida judío”. Se utilizaba para referirse a los gentiles que asistían a la sinagoga y participaban de otras costumbres judías. También era el motivo por el que Pablo a menudo llama “judaizantes” a sus oponentes de Galacia, los “falsos hermanos”.

Por si fuera poco, además de las acciones de Pedro, Bernabé también se contagió de este comportamiento, alguien que también era consciente de lo que implicaba. ¡Qué ejemplo claro del poder de la “presión del grupo”! ¿Cómo podemos aprender a protegernos de ser arrastrados en la dirección equivocada por quienes nos rodean?

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