RECUERDA
Podemos observar que, mientras Jesús estuvo en la Tierra, en su accionar se preocupaba más por los pecadores que por la ley religiosa. Los pensamientos de Pablo en cuanto al amor confirman lo que vemos en Jesús: que las palabras y las acciones sin amor no son nada (1 Cor. 13:1-3). Si constantemente estamos buscando calificar para el cielo siendo buenos, no podremos llegar a ser como Jesús. Podremos vivir una vida realmente cristiana cuando su amor suavice, moldee y llene nuestros corazones. Nosotros vemos las apariencias de otros, pero Dios mira nuestros corazones (1 Sam. 16:7). ¿Quién tiene tu corazón?

CONSIDERA
» Haz una ilustración de lo que significa la misericordia de Dios para ti.
» Escribe una oración acerca del amor y la gracia de Dios, que podrías hacer para animar a la mujer encontrada en adulterio. ¿A quién conoces que puede necesitar de esa oración?
» Compara la visión imperfecta de los líderes religiosos con las respuestas amantes y sabias de Jesús en Marcos 7:1 al 8; 10:17 al 27 y Juan 8:1 al 12.
» Cuenta una experiencia en la que recordaste la gracia de Dios (por ejemplo, una emergencia en la que tuviste que ir a un mercado a comprar leche para el bebé de una madre necesitada).
» Observa pájaros para aprender cómo Dios ha provisto comida, refugio y compañía para esas criaturas pequeñas y frágiles.
» Ofrece tu ayuda en una organización local que tenga una huerta comunitaria.
Si en tu ciudad no hay una organización así, ¿por qué no empezar una con tu clase de escuela sabática?

AMPLÍA
1 Corintios 13:9-13; Mateo 12:33, 34; Hechos 2.
Los hechos de los apóstoles, pp. 153-158; El Deseado de todas las gentes, pp. 288-294.

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Lección 3 Jovenes

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