Lección | Infantes | Escuela Sabática Menores

Lección 1 | Infantes | Niña. ¡despierta! | Escuela Sabática Menores | Cuarto trimestre 2016


¿Cómo te sientes cuando está enfermo alguien a quien amas? ¿Qué haces?

REFERENCIAS
Marcos 5:21-43; El Deseado de todas las gentes, pp. 310, 311.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Pido a Dios que tengas… salud” (3 JUAN 2, DHH).

MENSAJE
Servimos a Dios cuando oramos por los enfermos.

Jairo era un hombre prominente.
Tenía un trabajo importante en la sinagoga; pero eso no contaba, ni ayudaba. Su hija estaba enferma, y nada de lo que hacían por ella la mejoraba.
Pero Jairo sabía que había una persona que podía ayudar. Había oído comentarios acerca de los milagros que podía hacer Jesús; había escuchado que Jesús podía sanar a las personas. Así que Jairo acudió a Jesús por ayuda.
Jairo encontró a Jesús en medio de una multitud en la casa de Leví Mateo. Se abrió camino empujando hasta donde estaba Jesús, y cayó a los pies de él.
-¡Mi hijita se está muriendo! -exclamó Jairo-.

Por favor, ven, y pon tus manos sobre ella para que sea sanada y viva.
La oración de ese papá angustiado conmovió el corazón de Jesús. Jesús salió inmediatamente con Jairo, y se dirigieron hacia su casa.
Pero antes de llegar allí, un enviado de su casa vino corriendo hacia ellos en medio de la multitud.
-No molestes más a Jesús -le dijo con pesar el hombre a Jairo-. Tu hija ya murió hace unos minutos.
Pero Jesús no le prestó atención:
-No tengas miedo -consoló a Jairo-. Yo puedo hacer que se ponga bien.
Cuando llegaron a la casa, había gente llorando y lamentándose en voz alta. Jesús les pidió a todos que salieran. Sólo permitió que Jairo, su esposa y tres de sus ayudantes permanecieran en la casa con él.

La niñita estaba acostada en su cama. Sus ojos estaban cerrados; estaba muy quieta ¡y no respiraba! Jesús la tomó tiernamente de la mano y le dijo:
-Niña, escúchame: ¡Levántate!
De pronto, la niña comenzó a respirar. Abrió los ojos. Se sentó y sonrió; Jesús también sonrió. Luego, se volvió hacia la madre de la niña y le dijo:
-Dale algo de comer.
¡Jairo y su esposa estaban tan felices! Jesús había oído el pedido de auxilio de Jairo; había venido a su casa aunque todos decían que era demasiado tarde. ¡Y ahora su niñita estaba viva nuevamente! Estaban muy felices de haberle pedido ayuda a Jesús. Estaban muy felices porque él los había escuchado. Y estaban emocionados por tener a su hijita viva y sana otra vez.

Compartir