Lección 9 | Miércoles 23 de agosto 2017 | Ayer y hoy | Escuela Sabática

Miércoles 23 de agosto
AYER Y HOY
La relación de Pablo con los creyentes de Galacia no siempre había sido tan difícil ni glacial como se había vuelto ahora. De hecho, al reflexionar sobre el momento en que predicó el evangelio por primera vez en Galacia, Pablo habla en términos deslumbrantes por lo bien que lo habían tratado. ¿Qué sucedió?
¿Qué acontecimiento parece haber llevado a Pablo a decidir predicar el evangelio en Galacia? Gálatas 4:13.
Al parecer, la intención original de Pablo no había sido predicar el evangelio en Galacia. Sin embargo, algún tipo de enfermedad lo afectó en su viaje, obligándolo o a permanecer más tiempo en Galacia de lo que esperaba o a viajar a Galacia para recuperarse. La naturaleza exacta de la enfermedad de Pablo está rodeada de misterio. Algunos han sugerido que contrajo malaria; otros, sobre la base de la referencia de Pablo a la disposición de los gálatas de quitarse sus propios ojos y dárselos, sugieren que quizá fue una enfermedad de la vista. Su enfermedad también puedo haber tenido relación con el “aguijón en la carne” que menciona en 2 Corintios 12:7 al 9.
Lo que sea que estaba padeciendo Pablo, nos dice que era tan desagradable que se convirtió en una prueba para los gálatas. En un mundo en el que la enfermedad a menudo era una señal de desagrado divino (Juan 9:1, 2; Luc. 13:1-4), la enfermedad de Pablo fácilmente pudo haberles brindado a los gálatas una excusa para rechazarlo tanto a él como a su mensaje. Pero le dieron la bienvenida a Pablo de todo corazón. ¿Por qué? Porque sus corazones se habían conmovido por la predicación de la Cruz (Gál. 3:1) y la convicción del Espíritu Santo.
¿Cuál pudo haber sido el motivo por el que Dios permitió que Pablo sufriera? ¿Cómo podía ministrar Pablo a los demás cuando estaba luchando con sus propios problemas? Romanos 8:28; 2 Corintios 4:7-12; 12:7-10.
Sea cual fuere la enfermedad de Pablo, evidentemente era grave, y pudo haberle provisto fácilmente una excusa, ya sea para culpar a Dios de sus problemas o simplemente abandonar la predicación del evangelio. Pero Pablo no lo hizo. En vez de permitir que la situación lo superara, Pablo la usó como una oportunidad para depender más plenamente de la gracia de Dios. “Una y otra vez, Dios ha usado las adversidades de la vida (enfermedad, persecución, pobreza, incluso desastres naturales y tragedias inexplicables) como oportunidades para desplegar su misericordia y gracia, y como medio para el avance del evangelio”. –Timothy George, Galatians, pp. 323, 324.
¿Cómo puedes aprender a permitir que tus pruebas y tus sufrimientos te ayuden a depender más del Señor? (¿Qué otras opciones tienes?)
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