Queridos padres: Recuerden que los maestros de Escuela Sabática enseñarán esta L lección en la fecha señalada. Los alumnos deberán estudiarla y hacer las actividades prácticas despues, durante toda la semana, a partir de .a fecha indicada.
El aceite que nunca se acababa ¿Alguna vez tu familia pidió prestado algo a un vecino? ¿Harina, o quizás una herramienta? 2 Reyes 4:1-7; Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 239. na viuda pobre fue a ver a Eliseo con restos de lágrimas en su rostro. -Mi esposo era un buen hombre, que amaba al Señora-dijo llorando la mujer-, Pero ahora está muerto. El hombre a quien mi esposo le debía dinero dice que si no le pago ¡se llevará a mis dos hijos para que sean sus esclavos! -¿Cómo puedo ayudarte? -preguntó suavemente Eliseo-. Dime, ¿qué tienes en tu casa? -¡Nada! -respondió la viuda-. No tengo nada, excepto un poquito de aceite. Eliseo pensó en la necesidad de ella. -Ve a tus amigos y vecinos -dijo amablemente-, y píde­ les que te presten todas las vasijas vacías que tengan. Luego, ve a tu casa y cierra la puerta. Vierte el aceite de tu vasija en todas las vasijas prestadas. Fue así como la viuda pidió prestadas todas las vasijas vacías de sus vecinos. Ella y sus hijos llenaron su casa de vasijas vacías. Luego, la mujer cerró la puerta. Comenzó a verter el aceite de su vasija en una de las vasijas prestadas. El aceite caía y caía, y pronto la pri­ mera vasija prestada estuvo llena. La mujer vertió y vertió, y el aceite seguía fluyendo. Llenó la segunda

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Infantes, Menores

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