Lección 9 | Domingo 22 de noviembre 2015 | Una vida solitaria | Escuela Sabática


Domingo 22 de noviembre
UNA VIDA SOLITARIA
Sin ninguna duda, la suerte de la vida de Jeremías no fue fácil (él también sería el primero en admitirlo). Sin embargo, las cosas eran aún más duras de lo que podríamos imaginar.
Lee Jeremías 16:1 al 13. ¿Cuál fue el mensaje de Dios a Jeremías aquí? Por severo que fuera, ¿en qué sentido habría sido una bendición para el profeta? (Comparar con Ose. 1:1-3.)
En contraste con Oseas, quien debía casarse con una prostituta a fin de mostrar cuán corrompida era la relación entre Israel y Dios debido al adulterio espiritual de la nación, Jeremías debía abstenerse de casarse y de tener hijos. Esto era algo más bien raro y extremo para ese tiempo y cultura. En Israel, comenzar una familia era muy importante para cada joven. Además del amor y el compañerismo de los cónyuges, también era importante mantener el nombre de la familia. ¿Por qué Dios le prohibió esto a Jeremías? Porque así su propia vida sería una lección objetiva sobre cuán terrible sería el tiempo cuando las familias se dividieran y cuando el dolor de la separación llegaría a ser una pesada carga para los sobrevivientes. La falta de vida familiar para Jeremías era una advertencia constante y una lección para sus contemporáneos.
La suerte solitaria de Jeremías se extendía también a otras áreas. Se le prohibió entrar en una casa donde hubiera duelo; esto simbolizaba la actitud de Dios hacia la falta de disposición del pueblo a responder los llamados al arrepentimiento y al reavivamiento.
Junto con el tiempo de duelo, no debía unirse a los festivales de alegría y celebraciones. Esto era para simbolizar que vendría un tiempo cuando los babilonios pondrían fin a todo su gozo y alegría.
De estas maneras, le eran negados a Jeremías los vínculos humanos que se forjan en la tristeza o la alegría. Su vida y las tristezas de su vida habían de ser lecciones objetivas. ¡Si tan solo la nación hubiera aprendido de ellas!
¿De qué forma este informe debe ayudarnos a apreciar el apoyo humano que damos o recibimos? Por importante que sea este soporte, ¿cómo podemos aprender que nuestro mejor apoyo viene solo del Señor?

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