Lección 8 | Martes 21 de noviembre 2017 | Elige la vida o la muerte | Escuela Sabática Joven

MARTES 21 NOVIEMBRE
ELIGE LA VIDA O LA MUERTE
Testimonio | Rom. 7:6,10; 8:29
” ‘Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia. Pero al que trabaja no se le cuenta el salario como un regalo, sino como deuda; pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al implo, su fe le es contada por justicia’ (Rom. 4:3-5). Justicia es obediencia a la ley. La ley demanda justicia, y esta es la deuda del pecador ante la ley; pero es incapaz de pagarla.
La única forma en que puede obtener la justicia es mediante la fe. Por medio de la fe puede presentar a Dios los méritos de Cristo, y el Señor coloca la obediencia de su Hijo en la cuenta del pecador. La justicia de Cristo es aceptada en lugar del fracaso del hombre, y Dios recibe, perdona y justifica al alma creyente y arrepentida, la trata como si fuera justa y la ama como ama a su Hijo. Así es como la fe es contada por justicia”.’
“Cuando por el arrepentimiento y la fe aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, el Señor perdona nuestros pecados y nos libra de la penalidad prescrita para la transgresión de la ley.
El pecador aparece delante de Dios como una persona justa; goza del favor del Cielo, y por medio del Espíritu tiene comunión con el Padre y con el Hijo. Luego hay aún otra obra que debe ser hecha, y esta es de naturaleza progresiva. El alma debe ser santificada por la verdad.
Y esto también se logra por fe, pues es solamente por la gracia de Cristo, la cual recibimos por la fe, como el carácter puede ser transformado”.2
“Cuando nos sometemos a Cristo, el corazón se une con su corazón, la voluntad se fusiona con su voluntad, la mente llega a ser una con su mente, los pensamientos se sujetan a él; vivimos su vida. Esto es lo que significa estar vestidos con el manto de su justicia”.3
“El único fundamento de nuestra esperanza está en la justicia de Cristo imputada a nosotros, y la producida por su Espíritu obrando en nosotros y a través de nosotros”.’1
“La justicia por la cual somos justificados es imputada; la justicia por la cual somos santificados es impartida. La primera es nuestro derecho al cielo; la segunda, nuestra idoneidad para el cielo”.5
“Tanto nuestro derecho al cielo como nuestra idoneidad para él se hallan en la justicia de Cristo”.6
‘ Fe y obras, p. 104. |2 Mensajes selectos, t. 3, p. 225. |3 Palabras de vida del gran Maestro, p. 253. |4 El camino
a Cristo, p. 54. |5 Mensajes para los jóvenes, p. 31. |6 El Deseado de todas las gentes, p. 267.
Para pensar y debatir
A veces parece que es difícil alcanzar la fe. ¿Ha predestinado Dios que algunos se salven y otros se pierdan?
¿Dónde entran las “obras” en el plan de salvación?
Cari Henry, Snellville, Georgia, EE.UU.

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