Lección 8 | Martes 20 de noviembre 2018 | El plan de la redención | Escuela Sabática Joven

MARTES 20 NOVIEMBRE
EL PLAN DE LA REDENCIÓN
Testimonio: 1 Juan 2:2
El Espíritu de Profecía (los escritos de Elena de White) ofrece una comprensión Importante en cuanto a la hoja de ruta de la salvación del hombre. En su libro Patriarcas y profetas, escribe:
“La caída del hombre llenó todo el cielo de tristeza. El mundo que Dios había hecho estaba mancillado con la maldición del pecado, y habitado por seres condenados a la miseria y la muerte. Parecía no existir escapatoria para quienes habían quebrantado la Ley. Los ángeles suspendieron sus himnos de alabanza. Por todos los ámbitos de los atrios celestiales había lamentos por la ruina que el pecado había causado.
“El Hijo de Dios, el glorioso Comandante del cielo, se conmovió de compasión por la raza caída. Una infinita misericordia conmovió su corazón al evocar las desgracias de un mundo perdido. Pero el amor divino había concebido un plan mediante el cual el hombre podría ser redimido. La quebrantada Ley de Dios exigía la vida del pecador. En todo el universo solo existía uno que podía satisfacer sus exigencias en beneficio del hombre. Puesto que la Ley divina es tan sagrada como Dios mismo, solo uno igual a Dios podría expiar su transgresión. Nadie sino Cristo podía redimir al hombre de la maldición de la Ley, y colocarlo otra vez en armonía con el Cielo. Cristo cargaría con la culpa y la vergüenza del pecado, que era algo tan abominable a los ojos de Dios que iba a separar al Padre y su Hijo. Cristo descendería a la profundidad de la miseria para rescatar a la raza caída.
“Cristo intercedió ante el Padre en favor del pecador, mientras la hueste celestial aguardaba el resultado con un interés tan intenso que la palabra no puede expresarlo. Mucho tiempo duró aquella misteriosa conversación, el ‘consejo de paz’ [Zac. 6:13] en favor de los caídos hijos de los hombres. El plan de la salvación había sido concebido antes de la creación de la Tierra, pues Cristo es el Cordero que ‘fue inmolado desde el principio del mundo’ [Apoc. 13:8]; sin embargo, fue una lucha, aun para el mismo Rey del universo, entregar a su Hijo a la muerte por la raza culpable. Pero ‘de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna’ (Juan 3:16).
“Dios se iba a manifestar en Cristo, ‘reconciliando consigo al mundo’ (2 Cor. 5:19). El hombre se había envilecido tanto por causa del pecado que le era imposible por sí mismo ponerse en armonía con Aquel cuya naturaleza es pureza y bondad. Pero Cristo, después de haber redimido al mundo de la condenación de la Ley, podría impartir poder divino para unirlo al esfuerzo humano. Así, mediante el arrepentimiento hacia Dios y la fe en Cristo, los caídos hijos de Adán pueden convertirse nuevamente en ‘hijos de Dios’ (1 Juan 3:2)“1
1Patriarcas y profetas, pp. 48,49.
PARA PENSAR Y DEBATIR
¿Cuál es el precio de tu salvación?
Samson O guttu. Nairobi, Kenia.
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Escuela Sabática para Jóvenes – Lección 8 – Unidad en la fe
Para el 24 de noviembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Adan Vicente

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