Lección 8 | Jueves 22 de noviembre 2018 | Las bendiciones del Sábado | Escuela Sabática Joven

JUEVES 22 NOVIEMBRE
LAS BENDICIONES DEL SÁBADO
Opinión: Eze. 20:12
Nací y crecí en un hogar adventista. He guardado el sábado desde que pertenecía a Aventureros, luego en mis años en Conquistadores y en los años que siguieron. Ahora soy una joven adulta. Sin embargo, a pesar de todas las enseñanzas que he oído de predicadores, pastores y dirigentes de la iglesia, me sigo preguntando qué significa realmente santificar el sábado.
La Biblia explica que Dios dio el sábado a su pueblo como un pacto, “una señal entre ellos y yo, para que reconocieran que yo, el Señor, he consagrado los sábados para mí” (Eze. 20:12). Además de observar el sábado como iglesia, cada creyente debería guardarlo de forma personal para cosechar sus beneficios.
Si voy a la Iglesia cada sábado solo porque mis padres o abuelos lo hacen, no me beneficiaré de las bendiciones espirituales personales que el sábado trae. Para el pueblo de Israel, el sábado era un día de descanso, físico y espiritual. Era un día reservado para que las personas rompieran su rutina diaria de trabajo y tuvieran un descanso físico. Además, el sábado era un día para tener comunión con Dios, un día en que las personas llevaban sus cargas espirituales a Dios en oración y acción de gracias. Así, esto llevaba al descanso espiritual.
Sin lugar a dudas, el sábado trae bendiciones espirituales hoy. Primero, es un símbolo de unidad para nosotros como Iglesia. La institución del sábado nos une en todo el mundo, sin importar las distancias geográficas. Es un recordatorio de que servimos a un Dios soberano que creó el universo. Éxodo 31:16 y 17 confirma que el sábado es un acuerdo eterno entre Dios y su pueblo.
Los principios de la observancia del sábado son claros, y están presentados en Isaías 58:13 y 14:
No debo hacerlo que yo quiero el sábado: Los asuntos académicos, los deportes, el empleo, los negocios u otros compromisos relacionados con nuestros Ingresos deberían ser interrumpidos para dar lugar a los asuntos de Dios.
No debo dedicarme a mi propio placer el sábado-. Hace cincuenta años, alguien escribió esto sobre el sábado: “Tu deseo, deleite, lo que te proporciona un placer adicional, como cazar, pescar, practicar golf, nadar, jugar a lascarías, mirar películas, navegar… cualquiera que sea tu placer o actividad de recreación, no deberías dedicarte a ello en el sábado”. En lugar de eso, debería dedicarme al placer de Dios, como está escrito en Apocalipsis 4:11.
No debo hablar mis propias palabras el sábado: La observancia del sábado incluye todo, y abarca los aspectos mentales, físicos y espirituales de nuestra vida. Debemos usar estas facultades para alabar a Dios durante el sábado.
PARA PENSAR Y DEBATIR
¿Dónde pones la línea distintiva entre lo que deberías hacer y lo que no deberías hacer en el sábado?
Ann Akoth, Nairobi, Kenia.
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Escuela Sabática para Jóvenes – Lección 8 – Unidad en la fe
Para el 24 de noviembre de 2018
Lecciones de Escuela Sabática para Adultos – Cuarto trimestre 2018
UNIDAD EN CRISTO
Narración: Adan Vicente

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