Lección 8 | Domingo 19 de noviembre 2017 | El hombre de pecado | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 19 NOVIEMBRE
EL HOMBRE DE PECADO
Evidencia | Rom. 7:16-20
Se cuenta el relato de un escorpión que deseaba cruzar un río, pero no podía nadar. El escorpión vio al Sr. Tortuga y le pidió navegar sobre sus espaldas.
-Oh, no, -respondió el Sr. Tortuga-, Yo te conozco. Tienes un aguijón mortal, y no confío en ti. -Por favor, Sr. Tortuga. Prometo que no lo lastimaré. Solo déjeme navegar sobre su duro caparazón. No lo picaré.
Luego de muchos ruegos y promesas de fidelidad por parte del escorpión, el Sr. Tortuga accedió a llevar al escorpión al otro lado del río. Cuando estaban llegando a la orilla, el escorpión picó al Sr. Tortuga en la parte blanda del cuello.
-Prometiste que no me lastimarías -se lamentó el Sr. Tortuga.
‘ -Lo siento -respondió el escorpión-. No puedo evitarlo; simplemente es mi naturaleza.
Así como el escorpión, el ser humano no regenerado no puede evitar pecar. Desea vivir la justicia comprendida en la ley, pero hace lo que sabe que es malo. ¿Es solo la persona no regenerada quien enfrenta tal desafío? ¿No lo hacen también todos los cristianos? Aunque el cristiano todavía habita en un cuerpo carnal, su batalla es menos intensa, porque le ha entregado su voluntad a Cristo. El apóstol Pablo dice: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí” (Gál. 2:20).
El hombre inconverso está bajo el dominio o la condenación de la ley mientras viva (Rom. 7:1). Su única escapatoria es la muerte. Como Jesús ya pagó el precio de la muerte por el pecador, cuando el pecador acepta a Cristo como Salvador también acepta la muerte de Cristo en su lugar. “Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús” (Rom. 8:1).
¿Quién es el “hombre” de Romanos 7? ¡Todos nosotros! Esta es una declaración del dilema de la familia humana. Estamos irremediablemente perdidos en nuestra condición pecaminosa, a menos que nos rescate aquel que tiene poder sobre el pecado y la muerte. Si no puedo hacer lo que deseo hacer, entonces soy esclavo de alguien o de algo. En Cristo Jesús somos liberados (Luc. 4:18).
Para pensar y debatir
Si he nacido de nuevo, ¿por qué habría de tener dificultades con los deseos de la carne?
¿Qué significa estar bajo la ley? ¿Hay alguna diferencia entre estar bajo la condenación de la ley y estar bajo la jurisdicción de la ley?
Robert Wright, Mandeville, Jamaica

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