Lección 7 | Miércoles 16 de mayo 2018 | Las diez vírgenes | Escuela Sabática

Miércoles 16 de mayo
LAS DIEZ VÍRGENES
Después de su discurso de Mateo 24 acerca de las señales de su venida, Jesús habla, en Mateo 25, de cómo estar preparados para ello.
Lee, en Mateo 25:1 al 13, la parábola de las diez vírgenes. ¿Qué está diciendo Jesús aquí que debería ayudarnos a entender cómo podemos estar preparados para su regreso?
Jesús comienza esta parte de su discurso hablando de diez vírgenes. El término “vírgenes” sugiere que representan a los que profesan ser cristianos, que no están del lado de Satanás en el Conflicto. Aunque se las compara con el Reino de los cielos (Mat. 25:1), en el tiempo del fin, todas se duermen (Mat. 25:5). Cristo ya había advertido que había que velar (Mat. 24:42), o mantenerse despiertos, para no ser desechados cuando él volviera.
Las diez vírgenes tenían lámparas y todas salieron al encuentro del novio, lo que significa que todas estaban esperando su venida. Hubo un retraso, y todas las que creían en su venida se durmieron. De repente, en la oscuridad de la noche, todas se despertaron: venía el novio (Mat. 25:1-6).
Las vírgenes insensatas se sobresaltaron: la llegada del novio las encontró desprevenidas. ¿Por qué? Una versión dice que “nuestras lámparas se apagaron” (Mat. 25:8). Otras versiones, fieles al original griego, dicen que las lámparas “se están apagando”. Todavía había una llama parpadeante. Todavía tenían un poco de aceite, pero no lo suficiente como para estar preparadas para encontrarse con Cristo.
Entonces, ¿cuál es el problema?
Estas vírgenes representan a los cristianos que esperan que Cristo regrese, pero tienen una experiencia superficial con él. Tienen un poco de aceite, el Espíritu obra de algún modo en su vida, pero es solo un parpadeo; están satisfechos con poco cuando necesitan mucho.
“El Espíritu obra en el corazón del hombre de acuerdo con su deseo y consentimiento, implantando en él una nueva naturaleza. Pero, las personas representadas por las vírgenes fatuas se contentaron con una obra superficial. No conocen a Dios. No han estudiado su carácter; no han mantenido comunión con él. Por lo tanto, no saben cómo confiar, cómo mirar y vivir. Su servicio a Dios degenera en formulismo” (PVGM 338).
¿Cómo podemos mirarnos a nosotros mismos y asegurarnos de que no estamos cometiendo los mismos errores que estas personas? Si nos vemos en este rol, ¿de qué forma podemos cambiar?
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Lección 7: Mateo 24 y 25
Para el 19 de mayo de 2018
Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

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