Lección 7 | Lunes 11 de mayo 2015 | La vida de oración de Jesús | Escuela Sabática 2015


Lunes 11 de mayo
LA VIDA DE ORACIÓN DE JESÚS
Algunas de las muchas ocasiones en que Jesús oró están registradas solo en Lucas. Nota los siguientes incidentes que muestran a Jesús en oración durante grandes momentos de su vida:
1. Jesús oró en su bautismo (Luc. 3:21). “Se estaba abriendo ante él una era nueva e importante. De una manera más amplia, estaba entrando en el conflicto de su vida” (DTG 85). No se atrevió a comenzar esa era más amplia de su ministerio público –que finalmente lo llevaría a la cruz del Calvario− sin oración.
2. Jesús oró antes de elegir a los doce discípulos (Luc. 6:12, 13). Ningún líder elige a sus seguidores al azar. Pero, Jesús no estaba simplemente eligiendo seguidores: estaba eligiendo seguidores que se identificaran completamente con su persona y su misión, y las comprendieran. “Su cargo era el más importante al cual hubiesen sido llamados alguna vez los seres humanos, y únicamente el de Cristo lo superaba” (DTG 258).
3. Jesús oró por sus discípulos (Luc. 9:18). El discipulado demanda un compromiso absoluto con Jesús, y una comprensión de su identidad. A fin de que los Doce pudieran saber quién era él, Jesús “oraba aparte” y, después de eso, los desafió con la pregunta vital: “¿Quién decís que soy?” (Luc. 9:20).
4. Jesús oró antes de su transfiguración (Luc. 9:28-36) y obtuvo para sí la segunda afirmación del Cielo de que él era el “Hijo amado” de Dios. Las pruebas vividas hasta entonces y las que vendrían no podrían cambiar la estrecha afinidad entre el Padre y el Hijo. La oración también resultó en que los discípulos vieron con sus “propios ojos su majestad” (2 Ped. 1:16).
5. Jesús oró en Getsemaní (Luc. 22:39-46). Esta es la oración más importante en la historia de la salvación. Aquí tenemos al Salvador vinculando al Cielo con la Tierra y estableciendo, al hacerlo, tres principios cruciales: la primacía de la voluntad y el propósito de Dios; el compromiso de cumplir esa primacía aun con el riesgo de sangre y muerte; y la fortaleza para vencer cada tentación a lo largo del camino del cumplimiento del propósito de Dios.
6. Jesús oró, entregando su vida en las manos de Dios (Luc. 23:46). En sus palabras finales sobre la cruz, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, Jesús nos presenta el propósito máximo de la oración. Al nacer o al morir, ante enemigos o amigos, mientras dormimos o estamos despiertos, la oración debe mantenernos permanentemente vinculados a Dios.
¿Qué te dicen estos ejemplos acerca de tu vida de oración?

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