Lección 7 | Jueves 10 de agosto de 2017 | La Ley: Un espejo de dos caras | Escuela Sabática Jóvenes

JUEVES 10 DE AGOSTO
LA LEY: UN ESPEJO DE DOS CARAS
Opinión | Gálatas 3:23, 24
La palabra evangelio, en su traducción original del griego, significa “buenas noticias”, y de eso se trata el evangelio exactamente: las buenas nuevas del sacrificio de Jesús por la humanidad. No obstante, al pensar en las buenas nuevas, ¿por qué no consideramos también la ley de Dios? La ley, ¿supone “malas noticias”?
La ley fue creada con el propósito de mostrarles su condición a los seres humanos y para revelar el carácter divino de Dios. Funciona como un espejo de dos caras. De un lado, nos muestra todo el pecado, el mal y la suciedad que existe en nosotros; revela nuestro estado pecaminoso, que, evidentemente, no podemos esconder. Del otro lado, encontramos un espejo de aumento que nos presenta a Jesús, su amante sacrificio y las buenas nuevas de la redención, que tanto necesitamos. En su libro El dragón que todos llevamos dentro, Marvin Moore comenta que Jesús murió para salvarnos del pecado, y que la ley define el pecado.
Por tanto, no debiéramos hablar de la salvación sin aceptar la ley y demostrar nuestra lealtad a ella; porque si actuáramos así, estaríamos haciendo referencia a una fe falsa. SI conocemos la ley y además somos conscientes de lo que representa el evangelio, debemos tener una actitud de obediencia y sumisión a la voluntad de Dios para nuestra vida.
Dios nos invita a cumplir la ley no porque le generará dividendos, sino para que podamos tener la oportunidad y el beneficio de tener una vida gozosa (Levítico 18:4; Deuteronomio 6:24), y la eternidad. El pueblo de Israel recibió el mandato de guardar la ley, y nosotros también.
La ley nos ayuda a identificar el camino correcto para nuestra vida, que nos acerca a Cristo. Al tener mayor Intimidad con él, aprendemos a creer en él, confiar en él y amarlo, y esto nos hace completamente felices. Solo en Jesús, que murió por nosotros, podemos ser llamados justos y dignos, porque hemos pasado de condenación eterna a vida eterna.
Hoy Dios nos llama a permanecer bajo la ley, porque cuando estamos en ella, esta se convierte en una valla que nos rodea. Dentro de esa valla, podemos tener libertad del pecado, pero fuera de ella estaremos expuestos a la muerte. Estar bajo la ley nos acerca a Jesús, nos protege, por medio de su sacrificio (1 Tesalonicenses 4:1); nos da paz (Salmo 119:165); y nos hace felices.
“Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del Señor” (Salmo 119:1).

Para pensar y debatir
Piensa, y dialoga con otros, en formas creativas de vivir bajo la ley de la libertad en un mundo que, prácticamente, la considera obsoleta.
¿Cuáles son algunas de las formas ridículas en que quebrantas la ley en tu vida? ¿Cómo puedes evitar cometer esos errores nuevamente?
María de Gracia, Ciudad de Panamá, Panamá

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