Lección 6 | Jueves 3 de agosto 2017 | ¿Una relación o una gestión de riesgos? | Escuela Sabática Joven

JUEVES 3 AGOSTO

¿UNA RELACIÓN O UNA GESTIÓN DE RIESGOS?

Opinión | Marc. 10:17-22; Rom. 4; Gál. 3; Heb. 11:8

“No es nada personal, es una cuestión de negocios”.

Esta frase suele utilizarse para calmar a una persona que acaba de descubrir que salió perdiendo en un acuerdo. Para evitar estos conflictos personales y minimizar el riesgo, se preparan y firman largos documentos legales. La “letra chica” detalla las consecuencias de cualquier incumplimiento. El contrato vincula a las partes. Si es un servicio, se realiza una tarea y el trabajador recibe su pago. La recompensa se basa en el trabajo.

¿Es lo mismo un contrato que una promesa? Piensa en las personas que prometen pasar tiempo de calidad contigo, ayudarte u orar por ti. Normalmente, son amigos o seres queridos. No necesitas un contrato escrito para las promesas en estas relaciones personales. Confías en ellos basándote en la historia de vida que compartiste con ellos. Es por eso que duele tanto cuando un romance termina. Lo que hizo de esa relación algo significativo y único fue el crecimiento de la confianza con el paso del tiempo.

En Gálatas, Pablo dirige su indignación hacia quienes Intentan limitar el corazón libre de los nuevos cristianos con las pesadas cadenas de un “contrato blindado”. El credo de ellos decía que una rígida obediencia a la ley les daría la vida eterna. Pablo les recuerda con vehemencia que la promesa a Abraham y el evangelio de Jesús tienen mayor importancia. Las promesas de Dios a Abraham se basaban en una relación. La parte de Dios era cumplir la promesa y guiar a Abraham a lo largo del camino.

¿Cuál era la parte de Abraham? Él creía en Dios sin necesidad de ninguna evidencia terrenal. Por la fe, Abraham entró en la historia que Dios había escrito para él. Así, física y espiritualmente comenzó una travesía de toda una vida hacia el desierto, sin siquiera saber hacia dónde se dirigía (Heb. 11:8). El cimiento de su existencia era su relación cercana y personal con Dios.

Marcos narra la historia del joven rico que se acercó a Jesús y le preguntó qué debía hacer para ganar la vida eterna. Con mucha seguridad, el joven mostró sus méritos. Había guardado todos los Mandamientos desde su nacimiento. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? Primero, Jesús miró su corazón y lo amó. Luego, le pidió que renunciara a todas sus posesiones, a cambio de ser su discípulo; para entrar en la hermosa fe ciega de seguir al Hijo de Dios a lo desconocido. En otras palabras, para tener una relación personal con su Salvador. Estaría Intercambiando lo que se veía por lo que no se veía. La Biblia dice: “Se fue triste porque tenía muchas riquezas” (Mar. 10:22). Él quería un contrato tangible, no el riesgo que acompañaba dar un salto al vacío de fe.

Tristemente, para él no era nada personal; tan solo era cuestión de negocios.

Para pensar y debatir

En tu experiencia en la iglesia, ¿sientes que el mayor énfasis está puesto en la salvación por la fe o en la salvación por las obras?

En tu vida, ¿te motiva más lo que Dios podría proveerte (un nuevo trabajo, por ejemplo) en vez de estar enfocado en su promesa para ti?

Laura Gang, Nashville, Tennessee, EE. UU.

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