Lección 6 | Domingo 5 de noviembre 2017 | Adán y Jesús | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 5 NOVIEMBRE
ADÁN Y JESÚS
Evidencia | Juan 8:3-11; Rom. 3:23, 24
Elena de White escribió: “¿Qué es justificación por la fe? Es la obra de Dios que abate en el polvo la gloria del hombre y hace por el hombre lo que este no puede hacer por si mismo. Cuando una persona ve que no es nada, entonces está preparada para ser vestida con la justicia de Cristo”.’
Ella también escribió: “Justificación es io opuesto a condenación. La ilimitada misericordia de Dios se ejerce sobre quienes son totalmente indignos. […] Mediante la fe en Cristo, el transgresor culpable entra en el favor de Dios y en la firme esperanza de la vida eterna”? No podemos ganarnos la justificación; es un don gratuito que se recibe por fe (Rom. 3:24). Habiendo recibido la justificación, habiendo sido hechos justos, debemos vivir por fe (Rom. 1:17). Debemos vivir vidas dirigidas por su Palabra (Mat. 4:4), en su fuerza (FII. 4:13). Esto es la justificación en un sentido práctico. ¿Por qué elegimos seguir al Cordero? Porque lo amamos a él (Juan 14:15). ¿Por qué lo amamos? Porque apreciamos lo que implica la justificación: la cruz del Calvario. Lo amamos porque él nos amó primero, y nos demuestra su amor en esto: que cuando todavía éramos pecadores, él envió a su Hijo para morir por nosotros (Juan 3:16; Rom. 5:8; 1 Juan 4:19).
Estudiemos un poco más el “cómo” de la justificación por la fe, teniendo en cuenta esta declaración: “La justificación es lo opuesto a la condenación” (considera Juan 8:3-11). Una mujer fue llevada a Jesús por haber transgredido el séptimo mandamiento, por haber pecado (ver 1 Juan 3:4). “La paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23). Todos hemos pecado (Rom. 3:23). Por tanto, todos merecemos la muerte o la condenación, como aquella mujer. Pero Jesús dijo: “Tampoco yo te condeno” (Juan 8:11). Fue justificada, habiendo aceptado el perdón de Cristo. Estaba cubierta por la justicia de Cristo. La vida perfecta de Cristo se acreditó en su cuenta. Jesús le dijo: “Ahora vete, y no vuelvas a pecar” (v. 11). La ley debía ser su guía (Rom. 7:7), y ¿cuál era su incentivo para guardar ios Mandamientos? El amor a Dios basado en el reconocimiento de su amor por ella. Esta mujer fue salva por gracia, por medio de la fe (Efe. 2:8); fue justificada “gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó” (Rom. 3:24).
La justificación es un regalo que se recibe por fe; entonces, al continuar viviendo por fe, experimentamos la santificación, y nos asemejamos más y más a Cristo al seguir al Cordero dondequiera que vaya (Apoc. 14:4). Hemos de caminar como él caminó (1 Juan 2:6).
‘ The Faith I Uve By (La fe por la cual vivo], 15 de abril (p. 111). |2 Fe y obras, p. 108.
Mark Langston, Wolverhampton, Reino Unido

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