Lección 5 | Miércoles 26 de julio 2017 | Cómo hacer | Escuela Sabática Joven

MIÉRCOLES 26 JULIO

Cómo hacer | Rom. 3:23

Pablo les recuerda a sus lectores que todos necesitan de la gracia y la redención de Dios. Como seres humanos pecadores, no tenemos parte en el Reino de Dios. Sin embargo, cuando aceptamos a Cristo y creemos en sus promesas, nos reconciliamos con Dios. Dios ya no recuerda nuestro pasado pecaminoso, si creemos en Cristo y le permitimos controlar nuestra vida.

La sangre de Cristo fue el precio máximo que se haya pagado por nuestra redención. Cuando aceptamos a Cristo, nuestra vida cambia, ya que el Espíritu Santo comienza a dirigir nuestros pasos hacia la justicia. Así como Dios liberó al pueblo de Israel de Egipto y les dio una nueva tierra, de la misma forma, Cristo nos redimió con su propia sangre y nos dio una nueva identidad. Esto significa que el pecado y la muerte ya no tienen poder sobre nosotros. Hemos sido reconciliados con Dios por medio de Cristo. Por la fe en Cristo podemos alcanzar los logros de la redención en nuestra vida:

Nuestros pecados son perdonados (Efe. 1:7). A través de su muerte. Cristo eliminó nuestros pecados y nos reconcilió con Dios. Este fue un acto de gracia de Dios para sus hijos.

Tenemos acceso a la vida eterna (Apoc. 5:9, 10). La redención nos da acceso a la vida eterna. Cuando pecamos, merecemos la muerte eterna. No obstante, Dios, por su amor eterno, nos ha dado una segunda oportunidad para vivir, no porque hayamos hecho algo bueno, sino por causa de nuestra fe en Cristo.

Establecemos una relación con Dios (Rom. 5:17). El pecado distorsiona nuestra relación con Dios; pero cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, él puede reinstaurarnos a la familia real del Reino de Dios.

Esto permite que el Espíritu Santo habite en nosotros (1 Cor. 6:19, 20). El Espíritu Santo no puede habitar en nosotros si no somos santos. Al aceptar que Cristo viva en nosotros, también permitimos que el Espíritu Santo dirija nuestra vida.

Aunque habíamos pecado y merecíamos la ira de Dios, mediante la redención somos una nueva creación. Es por el acto de redención que podemos erguirnos y enfrentar las tribulaciones de este mundo con confianza, sabiendo que tenemos la mejor vida venidera.

Para pensar y debatir

¿Qué otro beneficio de la redención puedes mencionar?

Si Cristo ya nos redimió a través de su muerte, ¿por qué tenemos que orar o concurrir a la iglesia?

Charles Mwendwa, Nunguni, Kenia

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