Lección 5 | Lunes 30 de octubre 2017 | El heredero de las promesas | Escuela Sabática Joven

LUNES 30 OCTUBRE
EL HEREDERO DE LAS PROMESAS
Testimonio | Gén. 12:1-3
“El mensaje de Dios a Abraham fue: ‘Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré’. Con el fin de que Dios pudiese capacitarlo para su gran obra como depositario de los sagrados oráculos, Abraham debía separarse de los compañeros de su infancia. La Influencia de sus parientes y amigos impediría la educación que el Señor Intentaba dar a su siervo. Ahora que Abraham estaba, en un sentido especial, conectado con el cielo, debía morar entre extraños. Su carácter debía ser peculiar, diferente del de todo el mundo.
Ni siquiera podía explicar su manera de obrar para que la entendiesen sus amigos. Las cosas espirituales se disciernen espiritualmente, y sus motivos y acciones no fueron comprendidos por sus parientes idólatras. […]
“No fue una prueba ligera la que soportó Abraham, ni tampoco era pequeño el sacrificio que se requirió de él. Había fuertes vínculos que lo ataban a su tierra, a sus parientes y a su hogar. Pero no vaciló en obedecer el llamado. Nada preguntó en cuanto a la tierra prometida; si el suelo era fértil y el clima saludable, si los campos ofrecían paisajes agradables o sí habría oportunidades para acumular riquezas. Dios había hablado, y su siervo debía obedecer; para él, el lugar más feliz de la tierra era dónde Dios quería que estuviese”.’ Abraham realmente era un siervo de Dios que tenía fe en él, y obedecía sus mandamientos sin vacilar ni dudar.
Una fe extraordinaria, ¿verdad?
“Muchos continúan siendo probados como lo fue Abraham. No oyen la voz de Dios hablándoles directamente desde el cielo; pero, en cambio, son llamados mediante las enseñanzas de su Palabra y los acontecimientos de su Providencia. Se les puede pedir que abandonen una carrera que promete riquezas y honores, que dejen afables y provechosas amistades, y que se separen de sus parientes, para entrar en lo que parezca ser sólo un sendero de abnegación, trabajos y sacrificios. Dios tiene una obra para ellos; pero una vida fácil y la influencia de las amistades y los parientes impediría el desarrollo de los rasgos esenciales para su realización.
Los llama para que se aparten de las Influencias y los auxilios humanos, y les hace sentir la necesidad de su ayuda, y de depender sólo de Dios, para que él mismo pueda revelarse a ellos”.2 ¿Aceptarás hoy su llamado?
“Abraham, el ‘amigo de Dios’ [Sant. 2:23], nos dio un digno ejemplo. La suya fue una vida de oración. Dondequiera que establecía su campamento, muy cerca de él también levantaba su altar, y llamaba a todos los que le acompañaban al sacrificio matutino y vespertino. Cuando retiraba su tienda, el altar permanecía”.3 Hoy podemos ser fieles como lo fue Abraham, obedeciendo los Mandamientos de Dios y confiando de todo corazón que él hará lo que prometió.
Así como Abraham, podemos ser herederos de las promesas de Dios.
1 Patriarcas y profetas, pp. 118,119. |2 Ibid., p. 119. |3 Ibid., p. 121.
Para pensar y debatir
Abraham es llamado “el padre de la fe”. ¿Por qué? ¿Cómo podemos caminar en las pisadas de Abraham?
¿Qué lección podemos aprender de la vida de Abraham sobre la fe y sobre tener una relación con Dios?
Mario Thompson, St. Catherine, Jamaica

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