Lección 4 | Sábado 15 de julio 2017 | Canciones de fe | Escuela Sabática Joven

 Justificación solo por la fe

“He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí” (Gálatas 2:20).

SÁBADO 15 DE JULIO

CANCIONES DE FE

Introducción | Hechos 12:6-9; Romanos 5:15; Gálatas 2:20

En el estudio de esta semana, quizá tengamos dificultades para entender qué quiso decir Pablo exactamente con la doctrina de la justificación por la fe. Pero algunos de los himnos más famosos nos dicen precisamente lo que se siente. “Sublime gracia” es un himno que fue escrito por John Newton en 1772. Newton tenia una buena razón para considerarse “perdido”. Abandonó la religión de su juventud y se convirtió en un joven rebelde, famoso por actuar de manera alocada y por ser muy profano. Más adelante en su carrera, trabajó en barcos negreros, como parte de la terrible red de tráfico de seres humanos para esclavitud.

Pero su conversión comenzó con una terrible tormenta en el mar, a la que Newton solo sobrevivió porque se ató a la bomba de agua del barco. Cuando abandonó definitivamente la vida marítima, llegó a ser clérigo y escribió muchos himnos, de los cuales “Sublime gracia” es el más popular. En este himno, Newton admite que su vida no ha sido perfecta. Se ha sentido “perdido” y “ciego”. Pero al haber encontrado su fe todo cambió. El sentimiento de asombro y gozo en este himno hace que sea un favorito universal.

“Maravilloso es el gran amor” es un himno que fue escrito por Charles Wesley en 1738. La historia de Wesley es muy diferente de la de John Newton. Wesley fue un hijo ejemplar, que creció y llegó a ser clérigo. Mientras estaba en Oxford, él y su hermano John dirigían un grupo de oración conocido por la consagración de sus miembros. Pero a pesar de todas las buenas obras de Charles, él se sentía indigno a los ojos de Dios.

Todo esto cambió cuando tuvo una experiencia de conversión, y comenzó su misión con la gente común, predicando en los campos con el objetivo de que todos pudieran conocer el amor de Dios. En este himno, Wesley admite que no puede entender por qué Jesús asumió la responsabilidad por nuestros pecados; no tiene sentido. Pero su expresión de cuán maravilloso se siente hace de este himno un clásico favorito.

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