Lección 4 | Martes 24 de octubre 2017 | Una fe que dormita | Escuela Sabática Joven

MARTES 24 OCTUBRE
UNA FE QUE DORMITA
Testimonio | Rom. 2:13
“Hay grandes verdades, largo tiempo ocultas debajo de la escoria del error, que han de ser reveladas a la gente. Muchos que han profesado creer el mensaje del tercer ángel han perdido de vista la doctrina de la justificación por la fe. La gente de la santidad ha ido a grandes extremos en este punto. Ha enseñado con gran celo: ‘Tan sólo crean en Cristo, y serán salvos; pero ¡basta de la ley de Dios!’ Esta no es la enseñanza de la Palabra de Dios. No hay fundamento para una fe tal. Esta no es la preciosa gema de verdad que Dios ha dado para su pueblo en este tiempo. Esta doctrina descarría a las almas honradas. La luz de la Palabra de Dios revela el hecho de que la ley debe ser proclamada. Cristo debe ser exaltado porque es un Salvador que perdona la transgresión, la iniquidad y el pecado, pero que de ningún modo justificará al alma impía que no se arrepiente”.’
“Cuando el pecador mira a la ley le resulta clara su culpabilidad, y esta queda expuesta ante su conciencia y es condenado. Su único consuelo y esperanza está en acudir a la cruz del Calvario. Al acudir a las promesas, tomándole la palabra a Dios, recibe alivio y paz en su alma. Clama: ‘Señor, tú has prometido salvar al que acude a ti en el nombre de tu Hijo. Soy un alma perdida, impotente y sin esperanza. Señor, sálvame, o perezco’. Su fe se aferra a Cristo, y es justificado ante Dios.
“Pero si bien Dios puede ser justo y, a pesar de eso, justificar al pecador gracias a los méritos de Cristo, nadie puede cubrir su alma con el manto de la justicia de Cristo mientras practique pecados conocidos o descuide deberes conocidos. Dios requiere la entrega completa del corazón antes de que pueda efectuarse la justificación. Y con el fin de que el hombre retenga la justificación, debe haber una obediencia continua mediante una fe activa y viviente que obre por el amor y purifique el alma V
‘ Mensajes selectos, 1.1, p. 435. |2 Fe y obras, pp. 102,103.
Para pensar y debatir
¿Qué percepciones peligrosas pueden aparecer cuando alguien te dice que obedece la ley de Dios porque teme no entrar en el Reino de Dios?
¿Piensas que nuestras obras cumplen un papel en ganarnos la salvación?

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