Lección 4 | Martes 24 de abril 2018 | El amor del Espíritu | Escuela Sabática

Martes 24 de abril
EL AMOR DEL ESPÍRITU
El Espíritu Santo ha sido incomprendido, casi tanto como el Padre. Algunos teólogos creen que el Espíritu es el amor entre el Padre y el Hijo. En otras palabras, que el Espíritu es mero afecto entre el Padre y el Hijo. Esto lo reduce a una relación entre dos miembros de la Deidad y niega que él sea un miembro de ella por sí mismo.
Las Escrituras, sin embargo, revelan su personalidad. Los cristianos se bautizan en su nombre junto con los del Padre y del Hijo (Mat. 28:19). El Espíritu glorifica a Cristo (Juan 16:14) y convence a la gente (Juan 16:8). Se lo puede agraviar (Efe. 4:30). Es Consolador (Juan 14:16), Abogado Defensor (NTV) y Consejero (PDT). Enseña (Luc. 12:12), intercede (Rom. 8:26) y santifica (1 Ped. 1:2). Cristo dijo que el Espíritu guía al pueblo a toda verdad (Juan 16:13).
En síntesis, el Espíritu Santo es Dios, como lo son el Padre y el Hijo. Juntos, son un solo Dios.
Todo lo que el Espíritu hace revela el amor divino. ¿Cuáles son algunas de las cosas que hace? Luc. 12:12; Juan 16:8-13; Hech. 3:2.
La mayor evidencia de que el Espíritu Santo es Dios es la encarnación de Cristo. Jesús nació del Espíritu Santo (Mat. 1:20). Solo Dios podía “crear” de ese modo.
El Espíritu Santo pudo realizar dos milagros opuestos para Cristo. Primero, trajo al Cristo omnipresente al seno de María; el mismo Cristo que ascendió físicamente al cielo con cuerpo humano, confinado dentro de ese cuerpo. En segundo lugar, el Espíritu vuelve a traer al Cristo confinado por su humanidad y, en otro milagro inexplicable, hace que esté presente para los cristianos de todo el mundo.
De modo que el Espíritu Santo, junto con el Padre y el Hijo, está trabajando en nuestro favor. “La Divinidad se conmovió de piedad por la humanidad, y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se dieron a sí mismos a la obra de formar un plan de redención” (CSS 219).
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nos aman de igual modo y trabajan con el fin de salvarnos para el Reino eterno de Dios. ¿Cómo podremos descuidar una salvación tan grande?
¿Cuánto consuelo podemos obtener del hecho de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo trabajan juntos por nuestro bienestar eterno?
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Lección 4: La salvación y el tiempo del fin
Para el 28 de abril de 2018
Escuela Sabática – Segundo trimestre 2018
PREPARACIÓN para el tiempo del fin

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