Lección 4 | Lunes 23 de octubre 2017 | Descubrir el misterio de la salvación | Escuela Sabática Joven

LUNES 23 OCTUBRE
DESCUBRIR EL MISTERIO DE LA SALVACIÓN
Logos | Rom. 3:28; 7:22-24
Lo que te da la salvación (Luc. 18:9-14; Rom. 2:14,15)
¿De qué modo podía alguien ser librado de la lucha de este mundo? La respuesta era un misterio. La Carta a los Romanos cuenta que algunas personas decidieron resolverlo en contra de la voluntad de Dios (Rom. 1:30-32); otros eligieron seguir las instrucciones de Dios, enseñadas en la Torá, o su consciencia (Rom. 2:14,15). En realidad, las personas que obraron con sus mejores esfuerzos fuera de la voluntad de Dios terminaron desesperados (ver Ed. 2:22, 23); el resto terminó frustrado, o incluso en la autodestrucción (Nabucodonosor en Dan. 4:28-33; Herodes en Hech. 12:21-23).
Quienes eligen ser salvos siguiendo la voluntad de Dios enfrentan grandes dificultades. Aunque la ley es el camino a la felicidad (Sal. 1; 119), quienes hacen de la ley de Dios el camino para ser justos se encuentran con dos problemas.
El primer problema se indica en la parábola que narró Jesús en Lucas 18:9 al 14. El que obedeció la ley llegó a ser injusto, porque desarrolló una religión egoísta. En esta historia, el fariseo dice: “Ayuno dos veces a la semana y doy la décima parte de todo lo que recibo” (v. 12). Una persona así de religiosa se sacrifica por Dios mediante su obediencia. En contraste, otra persona, con un trabajo que la mayoría de la gente odiaba, ora humildemente: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!” (v. 13). Jesús explica con claridad qué lección debería aprender la gente de la historia. “Les digo que este, y no aquel, volvió a su casa justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (v. 14).
El segundo problema es que quienes tratan de vivir una vida piadosa obedeciendo la ley de Dios, tarde o temprano descubren que nunca podrán cumplir los requisitos (Rom. 7:22-24). También se experimenta desesperación, frustración y autodestrucción. Si una persona continúa procurando realizar buenas obras y hace de eso el enfoque de su vida diaria, no está siguiendo la voluntad de Dios, que es recibir el don de la salvación por medio de la fe.
¿Salvación barata? (Rom. 3:23, 24,28)
Martín Lutero descubrió la clave del misterio de la justicia. El libro de Romanos abrió sus ojos a la maravillosa obra de la salvación. Vio que nadie jamás podría hacerse a sí mismo justo, bueno o feliz. Esto es así a causa de la naturaleza pecaminosa del hombre. La justicia solo se puede encontrar a través de la redención. La epístola a los Romanos clarificó: “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó” (Rom. 3:23, 24).

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