Lección 4 | Lunes 21 de enero 2019 | El que toma el rollo, quién rompe el sello | Escuela Sabática

LUNES 21 ENERO

EL QUE TOMA EL ROLLO, QUIEN ROMPE EL SELLO

Logos:1 Rey. 8:10,11,62-66; Isa. 6:2,3; Eze. 1; Heb. 10:1-18; Apoc. 4; 5

El magnífico esplendor del cielo está plenamente presentado en Apocalipsis 4 y 5. Más allá de eso, estos capítulos nos llevan rápidamente al punto culminante del plan celestial de redención. Estamos en la sala del trono de Dios mismo, donde Jesús ha vuelto de una odisea humana que lo hizo llevar el peso del destino de la humanidad sobre sus cansados hombros. Vemos con admiración a los emocionados ciudadanos del cielo, mientras ellos también observan los sorprendentes eventos finales relacionados al plan de rescate celestial. Vemos bestias; un mar como de vidrio; un arcoíris espectacular; y muchos otros extraños símbolos del carácter de Dios, su creación y sus actividades salvíficas.

¿DÓNDE HE VISTO ESTO ANTES? (HEB. 4:14-16)

Jesús estaba lejos de ser un hijo pródigo, pero su regreso al cielo luego de su exitosa odisea terrenal estuvo caracterizado por gran ceremonial. Después de todo, este era el comienzo de su ministerio celestial, en el cual llegó a ser nuestra conexión directa con todas las bendiciones celestiales y la gracia redentora (Heb. 4:14-16). Ya no se sacrificaría más un cordero por la humanidad. ¡El Cordero de Dios había sido sacrificado una vez, para siempre, y para todos!

El escenario de Apocalipsis 4 y 5 es la ‘zona cero” para nuestra redención final: la sala del trono de Dios. Las escenas presentadas están repletas de Imaginería del Santuario. Específicamente, estos capítulos llevan las marcas de la inauguración del Templo de Salomón (1 Rey. 8:62-66). Otra alusión clara al sistema del Santuario terrenal se encuentra en Apocalipsis 4:6 al 8. Los cuatro seres vivientes mencionados allí encuentran su contraparte en 1 Reyes 6:23 al 28. ¿Y los 24 ancianos? Algunos creen que representan a quienes resucitaron con Jesús (ver Mat. 27:52,53; Efe. 4:8). Pero hay otra posibilidad. Resulta que había 24 turnos de sacerdotes en la época del Santuario (1 Crón. 24:1-19). Aquellos ancianos celestiales entran en acción definitiva en Apocalipsis 4:9 al 11. Aquí los vemos caer sobre sus rodillas, arrojar sus coronas a los pies de Jesús ¡y cantar una canción de alabanza poderosa al Sumo Sacerdote supremo! Haremos bien en seguir ese ejemplo ante cualquier oportunidad.

Es difícil escapar de las bestias; en Apocalipsis 4:6 al 8 vemos cuatro seres vivientes que nos recuerdan las bestias en Ezequiel 1:5 al 28. En cuanto a sus seis alas, mira Isaías 6:2 y 3. En el simbolismo bíblico, las alas generalmente Indican “la velocidad con que las criaturas celestiales ejecutan los mandatos de Dios’.1 De paso, algunos comentadores creen que los ‘ojos’ de estas bestias hacen referencia a un modismo hebreo para la brillantez, que también puede significar inteligencia.

Ya mencionamos solo algunas de las asombrosas similitudes con los servicios del Santuario y los escritos del Antiguo Testamento. Cuanto más lees, más claro queda que todo esto fue un diseño divino.

Y ¿ESE ROLLO? (APOC. 5:1-8)

¿Alguna vez te encontraste con un frasco que no podías abrir sino con muchísimo esfuerzo? ¡La fábrica lo había cerrado demasiado bien! Bueno, ¡imagina tratar de abrir algo que ha sido sellado por manos divinas! Eso es lo que sucedió con el rollo mencionado en Apocalipsis 5:1 al 8. Nadie podía abrir sus siete sellos, hasta que el Cordero victorioso y digno, Jesús, tomó su lugar en la sala del trono celestial. ¿Por qué solo Jesús? ¡Porque él había sido la única Persona con las credenciales necesarias para salvar la humanidad!

Volvamos a nuestro tema de la inauguración y el simbolismo del Santuario. “En el antiguo Israel, cada vez que un nuevo rey asumía el trono, se le daba el rollo del pacto”.2 En otras palabras, así como tantas otras cosas en estos capítulos del Apocalipsis, la escena del rollo también está basada en el Santuario. El rollo que ha de ser abierto aquí representa toda la historia de la salvación, como se verá claramente en los siguientes capítulos del Apocalipsis.3 Es como si romper cada sello del rollo bautizara una nueva etapa en la que se presentan una variedad de escenas asombrosas.

Sería difícil exagerar el drama asociado con esta sección del Apocalipsis. Juan, el autor del libro, lloraba (Apoc. 5). Había pasado toda su vida adulta sirviendo a su Salvador en el avance de su misión. Ahora, si alguna vez había tenido una mínima duda sobre si valía la pena el costo, Juan supo que todo era real. Desde la cruz ensangrentada al mar de vidrio, lo vio todo y lo dejó sin aliento. Quizá te sucederá lo mismo a ti.

PARA PENSAR Y DEBATIR

¿Por qué es vital comprender los capítulos 4 y 5 del Apocalipsis?

¿Qué le dirías a alguien que cree que el Antiguo Testamento es, en gran parte, irrelevante para los “cristianos del Nuevo Testamento”?

¿Cuáles piensas que son algunas maneras efectivas de compartir el mensaje, a veces complejo, del Apocalipsis?

Randy Fishell. Smithsburg. Maryland. EE UU.

Lección 4: Para el 26 de enero del 2019
LA ENTRONIZACIÓN DEL CORDERO
Primer trimestre 2019 – El libro de Apocalipsis
Narración Adan Vicente

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