Lección 4 | Domingo 22 de octubre 2017 | Justificación por la fe | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 22 OCTUBRE
JUSTIFICACIÓN POR LA FE
Evidencia | Rom. 3:19-28; Sant. 2:10,18; Apoc. 14:12
Según el diccionario, algunas de las definiciones de “justificación” son: “acción y efecto de justificar; conformidad con lo justo; prueba convincente de algo; santificación del hombre por la grada y la fe con la cual se hace justo”. A menudo, la palabra “justificar” (tsaddiq, en hebreo; y dikaioo, en griego) se utiliza en la Biblia en el sentido forense, para denotar perdón o absolución.
La razón por la cual la ley no puede justificar a alguien se expresa claramente en las Escrituras: “Mediante la ley cobramos conciencia del pecado” (Rom. 3:20). La ley puede abrir los ojos del pecador a su pecado, pero no puede quitarlo. ¿Cómo pueden ser justificados los humanos si todos están en pecado? Podemos ser justificados a los ojos de Dios “gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó” (Rom. 3:24). Aunque todos somos culpables de quebrantar la ley de Dios, él ofrece perdón a todos los que confían en Jesús.
Es más, la justificación revela cómo Dios trata con nuestros pecados y nos acepta como justos ante sus ojos. Justificación no significa “hacer” justo, sino simplemente “declarar” justo.
Examinemos algunos versículos en el Antiguo Testamento, en los que Dios justifica a todo aquel que cree en él y confía en sus promesas.
“Abram creyó al Señor, y el Señor se lo reconoció como justicia” (Gén. 15:6). Cuando Natán reprendió a David por su pecado de adulterio y asesinato, David reconoció:” ¡He pecado contra el Señor!” Natán le contestó: “El Señor ha perdonado ya tu pecado, y no morirás” (2 Sam. 12:13).
Esto es justificación por medio de la fe, solo por grada. Pablo declaró la verdad cuando afirmó que la ley y los profetas testifican que “sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios” (Rom. 3:21).
¿Cómo puede un pecador ser justo ante Dios? La Biblia dice que un pecador puede ser justo ante Dios solo por fe. “Sin fe es imposible agradar a Dios” (Heb. 11:6). “Todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige” (Rom. 3 :2 8 ; ver también Rom. 5:1).
No obstante, si alguien quebranta uno de los Mandamientos, es culpable de quebrantarlos a todos, e incurre en el juicio de Dios (Sant. 2:10). Santiago enfatizó que deberíamos mostrar nuestra fe. Debe ser algo que todos puedan ver, que se exhibe en buenas obras (Sant. 2:18; ver también Mat. 19:17; Rom. 2:13). Santiago está tratando con personas que profesan ser cristianas pero, en la realidad, no muestran su fe por sus obras. Dice que la fe verdadera siempre produce obras como resultado. La pregunta es: ¿por qué Santiago y Pablo tienen ideas diferentes en sus enseñanzas? ¿Son contradictorias? No. Pablo está enfatizando la raíz de la justificación: la fe. Santiago está enfatizando el fruto de la justificación: las obras. Pablo está hablando sobre la justificación ante Dios, mientras que Santiago está hablando sobre la justificación ante los seres humanos.
Por consiguiente, la doctrina de la justificación por medio de la fe nos enseña que ser justificado significa ser considerado justo, santo y aceptable ante Dios. Es el don de Dios (Efe. 2:8). La salvación no se encuentra en ningún otro que Jesús (Hech. 4:12). Cuando creemos en el evangelio, somos justificados por gracia, a través de la fe. Los adventistas del séptimo día creemos que hemos sido llamados a proclamar el evangelio eterno a toda nación, tribu, lengua y pueblo (Apoc. 14:6-12); y a ejemplificar el evangelio con perseverancia, obedeciendo los Mandamientos de Dios y manteniéndonos fieles a Jesús (Apoc. 14:12).
Ronny Rambi, Jakarta Occidental, Indonesia

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