Lección 4 | Domingo 20 de enero 2019 | Y la gloria va para… | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 20 ENERO

Y LA GLORIA VA PARA…

Evidencia: Apoc. 4:4

Los capítulos 1 al 3 del Apocalipsis pueden parecer relativamente directos. Pero, una vez que llegas al capítulo 4, tranquilamente se te puede cruzar por la mente la palabra “raro”. Un Ser semejante a jaspe y cornalina, 24 ancianos sentados en tronos circundantes, cuatro seres vivientes cubiertos de ojos…

Lo que más me fascinó a mí en este capítulo raro son los 24 ancianos; extraños en lo normal que suenan en comparación con otros personajes más peculiares (Apoc. 4:4). No se asemejan a piedras preciosas, no tienen características quiméricas, ningún campo visual de 3604 Solo ropas blancas, coronas de oro y 24 tronos. ¿Quiénes son estos ancianos? ¿Qué representan? ¿Cuál es su propósito?

No hay ninguna indicación en la Biblia ni en la tradición judía de que los ángeles tomen el título de ancianos. Pero ambas fuentes hacen referencia a seres humanos como ancianos. Los ancianos aquí se sientan en tronos, lo cual sugiere que comparten el trono de Dios, mientras que los ángeles generalmente son presentados de pie en la presencia de Dios. Las ropas blancas de los ancianos y las coronas de victoria son características de los santos victoriosos (ver Apoc. 3:4,5; Sant. 1:12). Toda esta evidencia sugiere que los 24 ancianos no son ángeles, sino seres humanos. Los ancianos, entonces, son un símbolo de la humanidad misma; particularmente aquellos que han experimentado la salvación

El número de ancianos también es simbólico. Generalmente, se usa el doce para representar algo completo. Las doce tribus de Israel simbolizan al pueblo de Dios en el Antiguo Testamento; los doce apóstoles simbolizan al pueblo de Dios en el Nuevo Testamento. Y en la Nueva Jerusalén hay doce puertas, una por cada una de las doce tribus de Israel, y doce cimientos, uno por cada uno de los doce apóstoles (Apoc. 21:12-14).

Junto con los cuatro seres vivientes y la hueste celestial, los 24 ancianos se unen a la adoración a Dios. Arrojan sus coronas de victoria a los pies del Señor, delante del trono, en reconocimiento de que debían a Dios su victoria espiritual. Alaban al Padre como el Único digno de adoración como Creador y Sustentador de todas las cosas. En el capítulo 5, su alabanza se extiende a Jesús, como el Único digno de abrir el rollo por ser Salvador de la humanidad.

Los 24 ancianos nos recuerdan nuestro propósito máximo como seres humanos: darle gloria a nuestro Creador y Redentor (Apoc. 14:7). ¿Cuánto de lo que hacemos le da gloria a quien nos trajo a la existencia y dio su vida por nosotros? Piensa en quién es Dios realmente para ti, y deja que te inspire a postrarte en adoración, dándole toda la gloria.

PARA PENSAR Y DEBATIR

¿Qué áreas de tu vida te dan más gloria a ti que a Dios?

¿De qué formas puedes darle la gloria a Dios como tu Creador y Redentor?

Chelsy Tyler, Westminster, Marylond. EEUU.

Lección 4: Para el 26 de enero del 2019
LA ENTRONIZACIÓN DEL CORDERO
Primer trimestre 2019 – El libro de Apocalipsis
Narración Adan Vicente

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