Lección 4 | Domingo 16 de julio 2017 | Ley para sí mismo | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 16 DE JULIO

LEY PARA Sí MISMOS

Evidencia | Romanos 2:12-15; Gálatas 2:15

Locales y forasteros

Pablo parece haber estado orgulloso de su ciudadanía romana y de su niñez en la acaudalada ciudad comercial de Tarso, en la provincia de Cicilia, donde la cultura grecorromana ofrecía amplias oportunidades educativas y donde aprendió a hablar y escribir el griego koiné.

Como era judío, Pablo más tarde recibió educación hebrea en Jerusalén. Pero al haber llegado del extranjero, debió haberse sentido un forastero. Quizá su vestimenta o su acento hayan suscitado burlas. Tal vez fue para compensar esas diferencias, o por sus debilidades físicas, que llegó a ser fariseo, fanático en su oposición a las enseñanzas y los seguidores de un Mesías que parecía ser poco más que un debilucho. Para Pablo, el pueblo escogido de Dios solo podía salvarse de la destrucción si eran fieles hasta el más mínimo detalle en la ley de Moisés.

Nueva fe, nueva proyección

No obstante, el Pablo que escribió a los gálatas era un hombre nuevo. Había salido de un frío legalismo y había entrado a la calidez de una gracia redentora. Ahora tenía una nueva misión: compartir el evangelio. Pero él seguía siendo extranjero, y no era fácil que los judíos que seguían a Cristo confiaran en él. Es evidente que Dios eligió a Pablo por su anterior compromiso fanático con la tradición. Esto quería decir que entendía la necesidad de ir más allá del orden establecido para compartir a Cristo con extranjeros como los gálatas, sin requerirles que adoptaran la identidad judía. El nuevo pacto de Cristo da lugar a la diversidad cultural, y a un espíritu de comunidad que se extiende más allá de los límites de la raza y la cultura, y da como resultado la igualdad en la fe y el amor, no el exclusivismo.

Para pensar y debatir

Lee Romanos 2:12 al 15 y piensa en qué significan las siguientes palabras y frases: “conciencia” (vers. 15); “cumplen por naturaleza lo que la ley exige” (vers. 14); y “ley para sí mismos” (vers. 14).

Los gentiles, ¿necesitan modernos misioneros, o podemos dejar la tarea de evangelizar para el Espíritu Santo?

¿Cómo compartimos el evangelio sin imponer nuestra cultura?

Margaret Arbuckle Paterson, Bracknell, Inglaterra

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*