Lección 3 | Sábado 8 de julio 2017 | Unidad en la diversidad | Escuela Sabática Joven

“Entonces, háganme verdaderamente feliz poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito” (Fil. 2:2, NTV).

SÁBADO 8 JULIO

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

Introducción | Fil. 2:2, 3

¿Qué implica ser cristiano? ¿Significa ser superior o menos pecador que otros seres humanos? ¿Cómo deberían tratarse los cristianos entre sí? ¿Cómo se convierten en la sal de la Tierra? Pablo abordó todas estas preguntas en Gálatas. Se concentró en la unidad entre los hermanos, porque se dio cuenta de que estaban surgiendo divisiones y problemas sobre la jerarquía. El problema existía desde mucho antes de la época de Pablo, y sigue existiendo hoy. Fue por esta razón que Jesús rogó al Padre, en Juan 17:21: “Que todos sean uno”.

Para hacer una torta, se necesitan ingredientes como harina, polvo de hornear, huevos, azúcar y manteca. Casi todos estos ingredientes tiene un sabor horrible cuando lo probamos por separado. Sin embargo, cuando los mezclamos en las proporciones correctas y lo llevamos al horno, forman una torta deliciosa. De manera similar, aunque somos diferentes, todos somos importantes de una forma especial. Juntos podemos lograr más.

Pablo nos dice en 1 Corintios 12:12 al 31 que somos como diferentes miembros del cuerpo de Cristo. El organismo funciona en forma ideal cuando cada parte trabaja de manera armoniosa con las demás partes para lograr un objetivo específico. Imagina que el corazón dijera: “Hoy estoy cansado, así que, me rehúso a bombear más sangre”; o que el sistema nervioso dijera: “Necesito un descanso”. ¿Funcionaría el cuerpo? ¡Claro que no!.

El deseo de Cristo es que haya acuerdo entre su pueblo, para que la obra del evangelio se esparza por todo el mundo. Sin embargo, se debe actuar con cautela, para que los principios del evangelio no se vean comprometidos, en un afán por lograr la unidad que buscamos alcanzar.

Recuerda que Dios les ha dado a todos una obra según sus habilidades. Hay distintos tipos de trabajo, y se necesitan obreros de diversas capacidades. Si nuestro corazón es humilde, si hemos aprendido en la escuela de Cristo a ser mansos y humildes, podemos avanzar juntos en el sendero angosto que se nos ha señalado. ¡Nadie queda afuera!

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