Lección 3 | Miércoles 18 de octubre 2017 | Nacido pecador, pero transformado por la fe | Escuela Sabática Joven

MIÉRCOLES 18 DE OCTUBRE
NACIDO PECADOR, PERO TRANSFORMADO POR LA FE
Cómo hacer | Romanos 1:16, 17; 3:10-18. 23
Después de la Última Cena, hubo un momento crucial en el que Jesús necesitó el apoyo y las oraciones de sus discípulos como nunca antes; pero ellos se quedaron dormidos porque, en ese momento crucial, lo que prevaleció en su corazón fueron su propia carne, sus deseos y sus prioridades. ¿Por qué? Por causa de su naturaleza pecaminosa. Jesús le dijo a Pedro que lo iba a negar tres veces antes de que cantara el gallo, y Pedro le aseguró a Jesús que no lo haría. No obstante, a la primera oportunidad que tuvo de testificar sobre su Señor, falló; fue privado de la gloria de Dios porque el egoísmo dominaba el corazón de Pedro. Por naturaleza, somos propensos a pecar; sucede automáticamente, ya que nacimos en pecado. Romanos 3:10 dice: “No hay un solo justo, ni siquiera uno”.
El amor de Dios por nosotros es tan abundante que lo manifestó enviando a su Hijo único al mundo para perdonar nuestros pecados, para que podamos vivir a través de él. Es así como podemos glorificarlo y proclamar su nombre: renunciando a nuestra carne y entregándonos al Señor tal como somos para que él pueda transformar nuestros corazones. Nos ama tanto que está dispuesto a hacer eso cada día si acudimos a él y le permitimos vivir en nosotros. “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). Aunque pecar está en nuestra naturaleza, sabemos que podemos vivir a través de él por la fe. Sabemos que, si nos consagramos al Señor, él puede ayudarnos a vencer el pecado y podemos ser victoriosos a través de Cristo Jesús. Podemos conquistar el pecado, pero solo aceptando que todos somos pecadores y que hemos sido salvados por la gracia de Dios. Él nos dio el don de la salvación. Nosotros solo tenemos que permitirle a Dios hacer su obra en nosotros cada día. “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” (2 Corintios 5:17),
Para pensar y debatir
No me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos primeramente, pero también de los gentiles. De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: ’El justo vivirá por la fe’” (Romanos 1:16,17). ¿Qué te dice Romanos 1:16 y 17? ¿De qué forma has experimentado las promesas y la esperanza que se encuentran allí?
¿Me estoy entregando cada día y permitiendo que Dios viva en mí?
¿De qué maneras puedo testificar del amor de Dios por mí y no estar avergonzado del evangelio?
Leslie Acosta, Rockville, Maryland, EE. UU.

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