Lección 3 | Martes 16 de enero 2018 | El Dios que provee | Escuela Sabática Joven

MARTES 16 DE ENERO

EL DIOS QUE PROVEE

EVIDENCIA – DEUTERONOMIO 6:18; 10:14; LUCAS 12:13-21.

Un fenómeno cultural importante del antiguo mundo mediterráneo era la creencia de que los recursos físicos son limitados y no se expanden.* Esta visión de recursos limitados y establecidos resultó en dos actitudes comunes ante las posesiones materiales:

Un deseo de compartir con quienes no tienen, especialmente con los pobres y los vulnerables (Deut. 15:7-9).

Un deseo de acumular y acaparar riquezas a cualquier costo (Lucas 12:13-21).

El Evangelio de Lucas, a veces llamado “el evangelio a los pobres”, presenta enseñanzas poderosas sobre la actitud apropiada hacia los bienes materiales. En Lucas 12:13 al 21, Jesús le recuerda a la multitud, por medio de la parábola del granjero rico, que la vida es más que la abundancia de posesiones. Jesús dice que el granjero rico era un insensato porque acaparaba su riqueza en lugar de compartirla. A lo largo del libro de Lucas, las personas constantemente reciben el llamado a renunciar a sus posesiones materiales (ver Lucas 3:10-14; 13:25-33; 18:18-23). El pedido a renunciar a los bienes materiales no se debe a que las riquezas sean algo malo, sino a probar un principio fundamental: el deseo de dinero ¿es más fuerte que el deseo de Dios?

Lucas arraiga la idea de Dios y el dinero en otro principio importante: Dios es el máximo proveedor. Tanto el Magníficat (Lucas 1:46-56) como el Benedictus (Lucas 1:67-79) resaltan a Dios proveyendo salvación y sustento. El centro de la mayordomía cristiana es que todo le pertenece a Dios. El Señor le dice al antiguo Israel que la tierra y los cielos le pertenecen a él. Compartir nuestros recursos, entonces, es una indicación de nuestra creencia de que Dios es quien provee. La tendencia a acaparar no solo indica falta de fe en un Dios que provee, sino también muestra un vínculo malsano con las posesiones, que no perdurarán.

Deuteronomio presenta otro elemento sobre el vínculo entre las personas y las cosas materiales como se ve en Lucas. Existe la tendencia a olvidar la providencia de Dios. En Deuteronomio 8:18, el Señor le pide al pueblo que recuerde que él les da fuerzas para trabajar y ganar riquezas. Recordar al Señor como Creador, Dueño y Proveedor nos ayuda a regular nuestra actitud para con nuestras posesiones. No hacemos ídolos de dinero y cosas materiales. Mientras que valoramos lo que tenemos, una relación amante con Dios es mucho más importante.

Incluso en una sociedad en que los recursos son limitados, el creyente no tiene problemas en compartir con otros. Nuestro servicio de mayordomía fluye del reconocimiento de que Dios provee todo. Todo lo que poseemos, por más valioso que sea, es pasajero. Nuestro deseo no es acumular riquezas, sino estar firmes en el Dios que provee para todas nuestras necesidades.

Randy Goldson, Elkins Park. Pensilvania, EEUU.

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