Lección 3 | Martes 11 de julio 2017 | ¿Dónde marcamos el límite? | Escuela Sabática Joven

MARTES 11 JULIO

¿DÓNDE MARCAMOS EL LÍMITE?

Evidencia | Gál. 2:11-14

Uno de los temas prominentes en los escritos de Pablo es el de la buena conducta cristiana. Pablo se preocupa por cómo deberían comportarse los cristianos. Seguir a Jesús requiere sacrificar pasiones que no reflejan el carácter de Cristo. Por ejemplo, cuando dos personas se casan, se declara que ahora son uno (Gén. 2:24). Naturalmente, cortan relaciones que perjudicarían el matrimonio y evitan viejos hábitos que destruirían la relación con el cónyuge. El matrimonio tiene un “reglamento” propio que, si se ve afectado, acaba en el derrumbe del matrimonio. Por tanto, este reglamento no existe para restringir la libertad, sino para mantener Intacta la relación.

Cuando Pedro fue a Antioquía, Pablo no dudó en confrontarlo sobre ciertos asuntos relacionados con la conducta cristiana. Pablo vivió en una época en que los judíos se consideraban superiores a cualquier otra nación, raza y tribu. Incluso aplicaban su sistema de clases para las cosas de Dios.

A veces, nosotros caemos en la trampa de personalizar el evangelio. Hay una tendencia a creer que sabemos lo que es mejor y que entendemos los asuntos bíblicos con mayor claridad que quienes se convirtieron más tarde en la vida. Este es otro “sistema de clases” dentro de la iglesia. Los acusadores de Pedro en Gálatas 2:13 anulaban la verdad del evangelio al agregarle condiciones, así como también hacemos los cristianos modernos.

Ellos fueron rápidos para condenarlo, sin notar que también estaban en falta. ¿Cuántas veces hemos acusado a otros creyentes, pecadores como nosotros, de los mismos pecados que nosotros cometemos en secreto? Así que, Pablo confronta a Pedro sobre su retraimiento. Si Pedro no hubiera cedido en su vida, se habría mantenido firme y habría seguido con los gentiles. Pero en lugar de eso, nos transmite su doble moral y su fe vacilante. ¿Cómo es nuestra conducta entre quienes no comparten nuestra fe? ¿Ponemos en juego las normas de Cristo solo para poder encajar y ser aceptados?

Cristo nos anima a ser la luz del mundo (Mat. 5:14). Por tanto, debemos estar firmes en sus principios, sin transigir. Al desobedecer cualquiera de las leyes de Dios, estamos manchando su carácter y declarando que no es un Dios perfecto.

Para pensar y debatir

¿Cómo pueden los cristianos tener libertad sin ceder, o poner en juego, la verdad del evangelio?

¿Cómo tratamos a los nuevos conversos dentro de la iglesia?

¿Cómo podemos tener cuidado para no caer en la trampa en que cayeron los acusadores de Pedro?

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