Lección 3 | Lunes 16 de octubre 2017 | “Y yo, ¿qué gano?” | Escuela Sabática Joven

LUNES 16 DE OCTUBRE
“Y YO, ¿QUÉ GANO?”
Testimonio | Romanos 2:4-10
La codicia está en el corazón de cada hombre. Todos buscan obtener una recompensa por las acciones que hayan realizado, sin importar cuán mínimas sean. En Romanos 3:23, Pablo resalta nuestros defectos cuando declara que “todos han pecado y están privados de la gloria de Dios”. Sin embargo, a lo largo de este libro, Pablo muestra de qué modo Dios todavía ofrece una recompensa a quienes se vuelven a él y se arrepienten de sus pecados.
Es más, “los ejemplos de arrepentimiento y humillación genuinos que ofrece la Palabra de Dios revelan un espíritu de confesión, sin excusa por el pecado ni intento de autojustificación”. 1 Pablo anima a sus lectores a aprovechar “las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevar[los] al arrepentimiento” (Romanos 2:4).
Entonces, “el corazón humilde y quebrantado, enternecido por el arrepentimiento genuino, apreciará algo del amor de Dios y el costo del Calvario; y así como el hijo se confiesa ante un padre amoroso, así el que esté verdaderamente arrepentido presentará todos sus pecados ante Dios”. 2 De este modo, hay un precio por la recompensa prometida.
Dios quiere que nos entreguemos a él. No obstante, “Dios no aceptará la confesión sin sincero arrepentimiento y reforma. Debe haber un cambio decidido en la vida; debe quitarse toda cosa que sea ofensiva a Dios. Esto será el resultado de una verdadera tristeza por el pecado”. 3 El Espíritu Santo nos ayuda en esta búsqueda por quitar las cosas que son ofensivas para Dios, porque “es el Espíritu Santo el que convence de pecado. Si el pecador responde a la influencia vivificadora del Espíritu, será inducido a arrepentirse y a comprender la importancia de obedecer los requerimientos divinos”. 4
El don es nuestro, y podemos tomarlo. Al rendirnos al poder transformador del Espíritu Santo, nos ponemos en un sendero que nunca falla. Entonces, ¿qué gano yo? ¡Todo!
1 El camino a Cristo, p. 36. | 2 Ibíd., p. 37. | 3 Ibíd., p. 35 |4 Los hechos de los apóstoles, p. 43.
Para pensar y debatir
¿En qué áreas de tu vida el Espíritu Santo te ha dado nueva luz o te ha impulsado a realizar un cambio?
¿Realmente has dedicado tiempo a confesar tus pecados, o todavía estás buscando excusas, intentando explicar por qué has fallado?
Medita: ¿Cuándo fue la última vez que te detuviste a pensar en el sacrificio de Jesús por ti, al punto de caer sobre tus rodillas en una entrega completa? ¿Será hora de hacerlo?
Gladys S. Guerrero, Silver Spring, Maryland, EE. UU.

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