Lección 3 | Lunes 15 de enero 2018 | “¡Hiciste bien, siervo bueno fiel!” | Escuela Sabática Joven

LUNES 15 DE ENERO

“¡HICISTE BIEN, SIERVO BUENO Y FIEL!”

TESTIMONIO – MATEO 25:21

Dios pide de todos nosotros que seamos fieles mayordomos de sus bienes. Él es-pera que seamos fieles con todo lo que nos ha otorgado, por más pequeño que sea. Él desea que, como fieles mayordomos suyos, dediquemos todo aspecto de nuestra vida a él, ya que “Cristo nos ha comprado con el costo de su propia sangre. Pagó el precio de compra por nuestra redención y, si nos aferramos del tesoro, este será nuestro por el don gratuito de Dios.

“‘¿Cuánto debes a mi amo?’ (Lucas 16:5). Resulta imposible decirlo. Todo lo que tenemos proviene de Dios. Él pone su mano sobre nuestras posesiones y dice: ‘Yo soy el dueño legítimo de todo el universo: estos son mis bienes. Consagradme los diezmos y las ofrendas. Al traer estos recursos especificados como señal de vuestra lealtad y sumisión a mi soberanía, mi bendición aumentará vuestros bienes y tendréis abundancia’.

“Dios prueba a cada persona que afirma creer en él. A todos se les confía talentos. El Señor ha dado a los hombres sus recursos para que negocien con ellos. Los ha convertido en sus mayordomos, y ha colocado en su posesión dinero, casas y tierras. Todo esto debe considerarse como los bienes del Señor y usarse para promover su obra, para edificar su reino en el mundo. Al negociar con los bienes del Señor, debemos pedirle sabiduría para no usar su legado sagrado a fin de glorificarnos a nosotros mismos o para complacer nuestros impulsos egoístas. La cantidad confiada varía, pero los que tienen los dones más pequeños no deben sentir que, debido a que su talento de recursos es demasiado pequeño, no pueden hacer nada con él.

“Todo cristiano es un mayordomo de Dios que ha recibido sus recursos. Recordad las palabras: ‘Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel’ (1 Cor. 42). Asegurémonos de que no estamos robando a Dios ni siquiera en lo mínimo, porque este asunto es muy abarcador”.*

Cristo le está diciendo a cada ser humano que preste atención a su llamado a la mayordomía. Mateo 25:21 registra el testimonio de un siervo fiel elogiado por su amo por un trabajo bien hecho. Este relato bíblico es un ejemplo vivido para que nosotros imitemos y hagamos de la mayordomía una parte de nuestra vida.

* Testimonios para la iglesia, tomo 9, p. 127.

PARA PENSAR Y DEBATIR

¿Qué diferencia haría que tú fueras el amo en lugar del siervo?

¿Cuál es la mejor forma de vencer el egoísmo y ser siervos fieles?

¿De quién somos mayordomos, de Dios o del dinero?

James Garang, Edmonton, Alberta, Canadá.

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