Lección 3 | Jueves 13 de julio 2017 | El vínculo perfecto | Escuela Sabática Joven

JUEVES 13 JULIO

EL VÍNCULO PERFECTO

Opinión | Sal. 133:1

La creación de la humanidad fue decisión conjunta del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y el plan para salvar a la humanidad caída por medio de la muerte de Cristo fue el resultado de esa unidad perfecta dentro de la Trinidad.

Desde el nacimiento de Cristo en Belén hasta su bautismo en el río Jordán, vemos una evidencia marcada de la unidad entrañable que había entre él y su Padre, como vemos aquí: “También se oyó una voz del cielo que decía: ‘Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo'” (Mar. 1:11). “¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre, que está en mí, el que realiza sus obras” (Juan 14:10).

En Cristo, Dios invita a la humanidad a ser parte de ese íntimo vínculo de unidad que existe entre él y su Hijo. Para quienes han respondido al ofrecimiento de vida eterna, aceptando a Jesucristo como su Señor y Salvador, no hay mayor honor que la unidad de fe entre ellos, lo que señala a todos hacia el Cordero de Dios, sin importar su diversidad.

Jesucristo nos ha dado la salvación a través de su sangre, y la misión de alcanzar a quienes todavía no han respondido a su ofrecimiento de vida eterna. El tiempo se está terminando, y debemos cumplir esta misión. Sin embargo, sin una entrega total, una conversión genuina, amor por la verdad y unidad bajo la dirección del Espíritu Santo, las almas corren peligro de perderse eternamente. Por esto es que necesitamos “por encima de todo, [vestirnos] de amor, que es el vinculo perfecto” (Col. 3:14).

Una de las mayores oraciones de Jesús fue que sus seguidores tuvieran perfecta unidad, así como él tiene perfecta unidad con el Padre. En esa unidad creada por el Espíritu, yace el poder supremo del evangelio que conmueve corazones, mentes y personalidades de lo más diversos, uniéndolos en un dulce acuerdo, en la madurez de la mente de Jesucristo.

Para pensar y debatir

¿Qué orientaciones prácticas deberíamos seguir para lograr la unidad en Cristo?

¿Cuáles son algunos de los desafíos que tienes al responder al llamado a tener unidad?

Si estamos bebiendo de la misma Fuente de salvación, ¿por qué seguimos divididos?

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*