Lección 3 | Domingo 14 de enero 2018 | Enamorado de Dios | Escuela Sabática Joven

DOMINGO 14 DE ENERO

ENAMORADO DE DIOS

LOGOS – MATEO 28:19, 20 LA MAYORDOMÍA (ÉXODO 34:6, 7; JUAN 3:16)

La mayordomea es la administración de los recursos. Es asumir responsabilidad, y dedicar habilidad, talento y experiencia para asegurar que se realice un gran trabajo. Cada día, somos mayordomos en nuestros roles como hombres o mujeres, como profesionales o estudiantes, como amigos o familiares. De hecho, pasamos una cantidad de tiempo considerable desde la niñez hasta llegar a los “veintitantos” años, trabajando para dominar talentos académicos y vocacionales con el fin de realmente sobresalir en lo que disfrutamos hacer. ¿Por qué? Porque amamos aquello a lo que nos dedicamos. El amor es el referente de nuestras acciones, y también es la base de la mayordomía.

EL AMOR: REFERENTE DE LA MAYORDOMÍA (LUCAS 16:13; JUAN 5:19, 30)

La verdadera mayordomía proviene del amor a Dios. Cuando estamos enamorados de alguien o algo, nos comprometemos a interactuar siempre con esa persona o cosa. Nos enamoramos por las alegrías que genera esa Interacción. Dedicamos tiempo a conocer y a aprender más sobre esa persona o cosa. Damos de nosotros mismos. “Porque tanto amó Dios al mundo que dio…” (Juan 3:16). Dios se dio a sí mismo al mundo para mostrarnos la verdadera mayordomía. De manera similar, somos llamados a dar de nosotros a Dios y al mundo. Él nos ha mostrado cómo servir. Cada día, Jesús consultaba con su Padre. “Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta” era su declaración constante. Cada mañana, se levantaba temprano para hablar con su Padre y aprender de él. El desarrollo de su relación con Dios el Padre era fundamental para la mayordomía de Jesús. Así también, deberíamos pasar tiempo con Dios para aprender más sobre él, con el fin de Involucrarnos en la verdadera mayordomía, la mayor calidad de servicio.

LA MAYORDOMÍA: CONOCER EL CORAZÓN DE DIOS (JOB 38; SALMO 50:10; JUAN 10:10; 1 JUAN 2:15)

Conocer el corazón de Dios endulza el acto de mayordomía porque sabremos cómo agradarlo. Cuando Jesús se dio al mundo, dio todo de sí como sacrificio. Compartió con la humanidad un amor profundo para que podamos tener vida, y tenerla en abundancia. Él creó el mundo, y las cosas que hay en él, para nuestro deleite. Las cosas del mundo no fueron creadas para que las adoremos. “No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre” (1 Juan 2:15). Las cosas del mundo son simplemente herramientas para darle gloria a Dios. Cuando crecemos diariamente en nuestra comprensión de la profundidad del amor de Dios, nuestro verdadero acto de mayordomía cobrará vida.

LA MAYORDOMÍA: TALENTOS EN ACCIÓN (MATEO 25:24-28)

Conocemos muy bien la historia de los talentos. El siervo que escondió su talento identificó a su amo como “un hombre duro, que cosecha donde no ha sembrado y recoge donde no ha esparcido” (versículo 24). Esta era su comprensión mental del carácter de su amo. Pero, cuando estudiamos la historia en mayor profundidad, el amo representa a Dios. ¿Cómo puede ser que nuestro Dios amante sea conocido como “un hombre duro”? Incluso en la sociedad actual, muchas personas todavía tienen esta imagen de Dios en sus mentes. ¿Realmente estamos usando nuestros talentos para mostrarle a nuestra sociedad quién es Dios? ¿Hemos dedicado tiempo a conocer a Dios para mostrarle a otros nuestros encuentros personales con él?

La Biblia dice, en Apocalipsis, que los santos vencerán por la palabra de su testimonio. Construyes tu testimonio al pasar tiempo con Dios en forma personal. La mayordomía se trata de nuestro ser completo: tiempo, talentos, dinero y posesiones. Todo debe ser utilizado en su servicio, para compartir a Dios con el mundo. Pasa tiempo con Dios y pon tus talentos en acción.

LA MAYORDOMÍA: CÓMO BRILLAR (DEUTERONOMIO 10:14; 1 CORINTIOS 6:19, 20)

Es sencillo hablar sobre mayordomía, pero es igual de importante compartir cómo ser un gran mayordomo. Debe comenzar en el corazón y crecer junto con tu relación con Dios. Entonces, será más fácil reconocer su voz y oír sus instrucciones diarias para tu vida. Luego, llegará el momento de la acción. Sé tú mismo, brilla con los dones, talentos y características que Dios te ha dado. Tu contribución a este mundo importa. Si no te compartes a ti mismo, nos perderemos de la luz que traes a este mundo. Haz lo que puedas, donde puedas, con lo que tengas. También dedica tiempo a crecer y desarrollar tus habilidades. Comparte tus tesoros terrenales, como el dinero y tus posesiones; devuelve tu diezmo y dona para causas de caridad. Sé una bendición.

ENAMORADO DE DIOS (SALMO 33:6-9; GÁLATAS 3:13; COLOSENSES 1:13; 1 TESALONICENSES 1:10; 1 PEDRO 1:18; HEBREOS 2:14, 15; APOCALIPSIS 1:5)

La mayordomía es la forma en que se derrama la respuesta del corazón al amor y a una relación personal con un Dios que se preocupa por nosotros. Tenemos el privilegio de conocer a Dios de manera cercana y personal; aprendemos a oír su voz y a comprender sus caminos. Nos enamoramos de él. Tal amor obra decisivamente en Mateo 28:19 y 20. Usaremos nuestros dones, talentos y características, y haremos verdaderamente nuestro el mandato: “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones”.

PARA PENSAR Y DEBATIR

En la parábola de los talentos, ¿qué nos dice la falta de Instrucciones del amo sobre el carácter de Dios y sobre cómo debiéramos emplear nuestros talentos, intereses y características?

Basándote en tu vida devocional personal, ¿realmente puedes decir que el amor de Dios te cautiva?

Identifica dos maneras en las que puedes mejorar en tus actos de mayordomía.

Reconocer a Dios como Creador y Dueño de todo ¿qué diferencia marca en tus elecciones personales sobre el uso de tus posesiones?

¿Cómo evalúas tu actitud para con el dinero y las posesiones materiales?

Elaine Thompson, Edmonton, Alberta, Canadá.

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