Lección 2 | Domingo 8 de abril 2018 | Una prueba de fe en Dios | Escuela Sabática Jóvenes

Domingo 8 de Abril
Una prueba de fe en Dios
Evidencia – Deuteronomio 4:6-8; Daniel 3; Hechos 17:28; Gálatas 6:14
Prestar atención a la voz de Dios (Deuteronomio 4:6-8)
Desde el comienzo, Dios amó a Israel como su nación escogida. Los israelitas serían el pueblo escogido de Dios, y mostrarían su amor y poder al resto del mundo. El amor que Dios tenía por Israel se aplica a todo aquel que acepta a Cristo como su Salvador personal hoy. Para los israelitas, la Ley de Dios era una señal entre el Todopoderoso y ellos de que eran partícipes de su Reino eterno.
La Ley, dada a los israelitas por medio de Moisés, guiaría al pueblo de Israel a través de las tentaciones que los rodeaban y de los deseos corruptos que acechaban sus mentes, a fin de que pudieran permanecer puros y leales a Dios. Durante el cautiverio en Babilonia, la idolatría estaba frente a sus ojos. Tendrían que tomar una decisión entre servir a reyes terrenales u obedecer las instrucciones del Dios verdadero.
La historia de Daniel y de sus tres compañeros enseña a los cristianos de hoy lo que significa que nuestra fe sea probada. Cuando recibieron la orden de rendir homenaje a los caprichos de autoridades humanas, Daniel y sus compañeros permanecieron del lado de su fe y la defendieron a cualquier costo. Hoy tenemos un pacto con Dios, así como lo tenía el pueblo de Israel. Dios espera que los cristianos sigamos sus instrucciones tal como están escritas en la Biblia. El grado de fidelidad que demostremos a él y a sus leyes marcará la diferencia entre la vida eterna y la muerte eterna.

A DIOS SEA LA GLORIA (GÁLATAS 6:14)
En el Nuevo Testamento, Pablo declara que su gloria no está en los hombres ni en lo que estos hacen; su gloria tampoco está en sí mismo. Aun con todos sus logros y triunfos, atribuye su éxito a un Poder mayor. Elige gloriarse en Cristo.
Aunque muchas personas no llegan a reconocer a Cristo, Pablo elige gloriarse en él y determina conocerlo mejor (Filipenses 3:8), Además, Pablo se embarca en un viaje de cientos de kilómetros, con el propósito de dar a conocer a Dios a otros. Está preocupado por la salvación, que Cristo ha hecho posible mediante su muerte en la Cruz. Los efectos de la muerte de Cristo le dan paz, perdón, justicia y gloria eterna.
“La doctrina de la gracia, de un Cristo crucificado, le enseñaron a negar las riquezas, honores, placeres, ganancias y aplausos del mundo, los cuales eran para él como escoria, en comparación con el conocimiento de Cristo Jesús, su Señor”.1
Vemos la misma situación cuando Daniel, en el palacio de Babilonia, se gloría en Dios antes que en reyes terrenales. Incluso luego de haber alcanzado logros importantísimos, como interpretar el sueño del rey, Daniel elige permanecer humilde (Daniel 2:49).
Al acercarnos al fin del mundo, encontramos lecciones importantes en la vida y la experiencia de Daniel. Las enseñanzas de Pablo nos hablan de manera similar. Sin importar los logros, los éxitos y la prosperidad que podamos ver en este mundo, nuestra gloria debería estar en Cristo, su muerte en la Cruz y nuestra salvación.

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