Lección 2 | Crisis en el Edén | Escuela Sabática | Primer trimestre 2016 | Rebelión y redención


Lección 2: Para el 9 de enero de 2016

CRISIS EN EL EDÉN

Sábado 2 de enero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 1:28; Romanos 8:17; Mateo 6:26; Génesis 2:15-17; 3:1-7, 10-19.

PARA MEMORIZAR:

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Gén. 3:15).

DESPUÉS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO, Dios declaró que todo “era bueno en gran manera” (Gén. 1:31). Sin embargo, ahora es obvio que no todo en el mundo “es bueno en gran manera”. A pesar de varios “ismos” e ideologías que, a lo largo de los siglos, han tratado de arreglar las cosas, nuestro mundo sigue hacia el caos, la inseguridad, la violencia, la guerra, la contaminación, la opresión y la explotación. El siglo XX comenzó con gran optimismo acerca del futuro, pensando que los humanos podrían mejorarlo, pero el siglo XXI ciertamente perdió ese optimismo, y con buenas razones.

¿Cómo llegamos a esta situación? La respuesta se encuentra en el Gran Conflicto, que, aunque comenzó en el cielo, vino a la Tierra y, además, bastante temprano en su historia.

Esta semana consideraremos el modo en que Satanás pudo explotar la libertad humana y comenzar así la devastación que todos experimentamos hoy. La historia de la Caída es un poderoso recordativo de que nuestra única seguridad como seres humanos es creer lo que Dios nos dice y obedecer lo que él nos manda.

Domingo 3 de enero

TRES BENDICIONES

En el contexto de la Creación, la frase “y vio Dios que era bueno” aparece siete veces: la luz (1:4); la tierra seca y el mar (vers. 10); las plantas que dan semillas y árboles frutales que dan frutos (vers. 12); el sol, la luna y las estrellas (vers. 16); los peces del mar y las aves del cielo (vers. 21); y las bestias, el ganado y todo lo que se arrastra (vers. 25). Al terminar la obra, dice: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (vers. 31); pero dio un paso más y “bendijo” su creación en tres áreas específicas.

Primero, bendijo las criaturas del mar y las aves. Las estimuló diciendo: “Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra” (1:22). Segundo, cuando Adán y Eva fueron creados, Dios los bendijo y les dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra” (1:28).

Lee Génesis 1:22 y 28. Ambas bendiciones comienzan de la misma manera, pero ¿qué se añadió para Adán y para Eva?

Los humanos comparten con los peces y las aves el mandato divino de fructificar y multiplicarse, pero la diferencia está en que a Adán y a Eva se les da la responsabilidad de cuidar de la Tierra y todas sus criaturas. Aquí vemos un indicio del significado de ser creados a la imagen de Dios. El Creador invitó a nuestros primeros padres a ser corregentes con él, y a sustentar y cuidar el ámbito creado (ver Rom. 8:17; Heb.1:2, 3).

La tercera bendición es el sábado, el séptimo día (Gén. 2:3). Esta es una confirmación adicional de que las personas son mucho más que animales; fueron creadas para tener compañerismo con el Creador como ninguna de las otras criaturas pueden. Los seres humanos tienen un lugar especial en la Creación. Jesús lo subrayó: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” (Mat. 6:26). Sin menospreciar a las otras criaturas, él indicó que las personas son singulares y especiales sobre la Tierra.

¿En qué sentido el informe bíblico de la Creación brinda a la humanidad, y a cada individuo, la dignidad que el evolucionismo no puede otorgar? Según esto, pregúntate: ¿Estoy tratando a cada persona como merece ser tratada?

Lunes 4 de enero

LA PRUEBA DE UN ÁRBOL

Dios creó todo en una serie de partes con límites claramente especificados: la luz y la oscuridad, las aguas de arriba y las de abajo, la tierra y el mar, la noche y el día, las criaturas de acuerdo con su género, un día separado de los otros, una mujer separada del hombre, y un árbol separado de los otros.

Lee Génesis 1:4, 6, 7, 14, 18, 21, 24 y 25. ¿Por qué era importante que se delinearan límites claramente especificados aun antes de la creación de los seres humanos?

Así como Dios formó a hombres, bestias y aves (Gén. 2:7, 19), también hizo que la tierra “produjera” hermosos árboles con frutos deliciosos (vers. 8, 9). Dios también eligió una parte especial de la Tierra en la que plantó un huerto. Solo podemos tratar de imaginar su belleza; los maravillosos jardines que vemos hoy seguramente son pobres reflejos de cómo debió de haber sido el Edén. En medio de este jardín plantado especialmente en el Edén (separado del resto del mundo), había dos árboles singulares: el árbol de la vida, y el árbol del conocimiento del bien y del mal. El fruto del segundo árbol no debía comerse, o habría consecuencias serias (Gén. 2:17).

Lee Génesis 2:15 al 17. ¿De qué forma se revela aquí la idea de la separación, en esta prueba de obediencia a Dios?

La división es clara y concreta: come de todos los árboles, pero no de este árbol especial, que fue separado de los demás. No hay nada ambiguo acerca de las palabras de Dios. Adán y Eva fueron creados como seres morales, y la moralidad no puede existir sin libertad. Aquí se les presentó una prueba para ver qué harían con esa libertad. “El árbol de la sabiduría había sido puesto como una prueba de su obediencia y de su amor a Dios. El Señor había decidido imponerles una sola prohibición tocante al uso de lo que había en el huerto. Si menospreciaban su voluntad en este punto especial, se harían culpables de transgresión” (PP 35).

¿Cuáles son algunas cosas en tu vida de las que decididamente necesitas separarte?

Martes 5 de enero

LA CAÍDA – I

Descrita como “astuta, más que todos los animales” (Gén. 3:1), la serpiente llegó a ser un símbolo poderoso en toda la historia bíblica. Moisés levantó una serpiente de bronce para detener la muerte en una plaga de serpientes venenosas durante el Éxodo (Núm. 21:5-9). La misma serpiente de bronce llegó a ser un objeto de idolatría, y fue destruida por el rey Ezequías setecientos años más tarde (2 Rey. 18:4). En el libro del Apocalipsis, la “serpiente antigua” se identifica claramente como “diablo y Satanás” (Apoc. 12:9).

Lee Génesis 3:1 al 5. ¿Qué táctica usó Satanás en su intento de engañar a Eva?

Las primeras palabras dichas por la serpiente fueron de cinismo y duda: “¿Es verdad que Dios les dijo…?” (Gén. 3:1, NVI). En lugar de que Eva se preguntara cómo era que una serpiente le hablaba, fue atraída a una provocación destructora de la fe. Cuando Satanás preguntó: “¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?” (Gén. 3:1, NVI), la implicación (basada en el original) era que Dios les había prohibido comer de todos los árboles, aunque no era eso lo que Dios les había prohibido.

El carácter de Dios aquí se puso en duda. Este fue un ataque directo a él. La serpiente debió de haber dejado confusa a Eva, porque la respuesta de ella añade un detalle que Dios no había dado: “Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis” (Gén. 3:2, 3; comparar con 2:17, énfasis añadido). Ella agregó la parte de no tocarlo, tal vez por su propia confusión.

El éxito de Satanás ahora lo envalentonó; así que, desafió directamente la autoridad de Dios: “No moriréis” (Gén. 3:4). El hecho de que la serpiente estaba tocando el fruto y seguía viva hizo que su declaración fuera creíble. Entonces, afirmó: “Sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (vers. 5). El tentador hizo que Dios apareciera no solo como deshonesto, sino también como reteniendo algo bueno.

Satanás mezcló verdad con error. ¿Cuáles son algunas de las cosas que la gente cree, y que son mezcla de verdad y error? ¿Por qué siempre es una mezcla mortal, especialmente en teología?

Miércoles 6 de enero

LA CAÍDA – II

Cuando Dios decidió crear a Adán y a Eva, declaró que serían hechos a la imagen de Dios y conforme a su semejanza (Gén. 1:26). La carnada del “anzuelo” del tentador fue que, si comían del fruto prohibido, llegarían a ser “como Dios”. La realidad es que ya eran como Dios. Habían sido creados a su imagen, pero el factor triste es que, en el calor de la tentación, perdieron de vista esta verdad sagrada.

Adicionalmente, Dios era el proveedor original de sus alimentos, pero parte de la rebelión implicó que Adán y Eva eligieran comer algo fuera de los límites establecidos por Dios. Era como si invitaras a alguien a tu casa y, en lugar de comer de tu mesa, la persona fuera al refrigerador y tomara lo que le apeteciera. No solo sería un insulto para los dueños de casa, sino también mostraría que no valora la relación contigo.

Lee Génesis 3:4 al 7. El tentador había asegurado a Eva que, al comer del fruto, sus ojos serían abiertos. ¿Qué vieron cuando sus ojos se abrieron, y qué simbolizaba esa nueva vista?

Eva quedó abrumada por sus sentidos (Gén. 3:6). El árbol era hermoso, y ella hincó sus dientes en la fruta, imaginándose que entraba en un nuevo nivel de existencia. Cuando compartió su experiencia con Adán, sus ojos sí fueron abiertos (vers. 7), pero se avergonzaron por lo que veían.

Uno de los problemas principales fue rechazar a Dios como el Proveedor de toda cosa buena y elegir, en cambio, soluciones hechas por el hombre para las necesidades humanas (en este caso, el deseo de comer). Dios les había asegurado a Adán y a Eva que tendrían alimento y les había provisto el menú. Comer del árbol prohibido era salirse de esa provisión y mostrar una falta de fe que no correspondía, especialmente dadas las circunstancias peculiares.

¿Qué clase de “fruto prohibido” (que a menudo aparece tan tentador, tan agradable y tan lleno de promesas) está disponible para nosotros hoy? ¿De qué manera podemos aprender a no cometer la misma clase de error cuando se nos presenta un engaño tan poderoso?

Jueves 7 de enero

LAS CONSECUENCIAS

Tal vez en la eternidad comprenderemos plenamente cuánto daño causó ese incidente junto al árbol. Todo lo que Dios hizo durante la Creación comenzó a deshacerse. Las relaciones que Dios estableció se fracturaron: entre las personas y Dios (ellos se escondieron de Dios); entre sí (Adán echó la culpa a Eva por sus dificultades); y entre los humanos y el ambiente (la serpiente llegó a ser una enemiga, el suelo produciría ahora espinas y cardos, y solo proporcionaría alimento después de mucho sudor humano).

Lee Génesis 3:10 al 19. ¿Qué excusas de Adán y de Eva revelan cómo el daño ya los había afectado?

¿De qué manera trató Dios esas excusas? Antes de que Dios pudiera redimirlos, Adán y Eva tenían que admitir su responsabilidad por lo que habían hecho, y Dios les explicó los resultados de sus acciones. No obstante, primero maldijo a la serpiente, que comería polvo, sería detestada por la mujer y su cabeza sería aplastada (Gén. 3:14, 15).

Entonces, Dios le dijo a Eva que tendría grandes dolores al dar a luz a sus hijos (Gén. 3:16). Adán, por su parte, debía trabajar y transpirar para obtener su comida, en vez de vivir como un rey (Gén. 3:17-19).

Adán y Eva ahora tenían que elegir entre seguir en rebeldía o volver a Dios. El aceptar su responsabilidad por su error fue el primer paso para volver a Dios, pero eso no fue suficiente para resolver el problema del pecado.

Debía haber otra manera de asegurar el futuro de la raza humana, y Dios proveyó un sacrificio animal (Gén. 3:21). Una criatura (una serpiente) los introdujo al pecado y a la fractura de las relaciones divino-humanas; sería otra criatura (un cordero, que señalaría hacia el Libertador futuro) la que aseguraría la restauración, la reconciliación y un futuro (ver Gén. 3:15). Ahora, en vez de ser regentes, Adán y Eva dependerían de la tierra y el uno del otro como nunca antes. “Adán había sido rey de los seres inferiores y, mientras permaneció fiel a Dios, toda la naturaleza reconoció su gobierno. Pero, cuando pecó, perdió su derecho al dominio” (Ed 26).

Inmediatamente después de la Caída, se nos dio esperanza de salvación (Gén. 3:15). ¿Cómo puedes hacer tuya esa esperanza? ¿De qué forma puedes gozarte en ella, sabiendo que se aplica a ti sin importar tus elecciones pasadas?

Viernes 8 de enero

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Aunque estamos muy lejos del Edén y de la Creación original, todavía hay mucho en la creación que nos habla de la bondad de Dios. Mira a tu alrededor: podemos ver no solo una increíble belleza, sino también un increíble diseño, todo lo cual testifica del amor de nuestro Creador. Por ejemplo, piensa en cosas tales como manzanas, naranjas, mandarinas, fresas o frutillas, limones, sandías, almendras, nueces, peras, ciruelas, zanahorias, arvejas, bananas o plátanos, piñas o ananás, granadas, brócoli, repollitos de Bruselas, coles, cebollas, cerezas, apio, papayas, berenjenas, ruibarbo, espinaca, melones, etc., etc. ¿Será por azar que todos estos productos naturales son tan sabrosos (bueno, a algunos no les gustan el brócoli…), tan buenos para nosotros, y que crecen del suelo y producen sus propias semillas? Por supuesto que no. Sin embargo, no todos tienen acceso a esta abundancia, y hay inundaciones y pestes, y hay gente que pasa hambre. Por supuesto, esto es testimonio de cuán dañado ha quedado nuestro mundo por causa del pecado. Pero si podemos, por un momento, ponernos “detrás” del daño hecho a la creación y solo considerar la creación misma: ¡qué testimonio poderoso es del amor de Dios! Solo tenemos que recordar que la esperanza no está en la creación misma, sino solo en el Creador.PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Como seres humanos, no nacimos para morir. La muerte es una aberración, algo que los humanos nunca deberían haber conocido ni experimentado. Por ello, la repulsión universal hacia la muerte que todos sentimos es, sin duda, un vestigio de lo que hemos traído nosotros del Edén. Medita en todas las promesas de vida eterna que se nos han dado en la Biblia. ¿Cómo pueden ayudarnos a tratar con el terrible trauma que es ahora la muerte?

  2. ¿Qué partes del mundo creado te hablan a ti de un modo poderoso acerca de la realidad de Dios y de su amor por nosotros?

  3. Lee otra vez en Génesis 3 el modo en que Adán y Eva comenzaron a justificar su pecado. ¿Por qué es tan fácil hacer eso? ¿De qué maneras procuramos hacer lo mismo? Es decir, ¿cuán a menudo decimos que la herencia, el ambiente u otras personas son la causa de nuestras equivocaciones? ¿Cómo podemos sacudirnos de esa peligrosa forma de pensar, y aceptar nuestra responsabilidad por nuestras acciones?

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