Lección 14 | Lunes 25 de septiembre 2017 | Ya no somos esclavos | Escuela Sabática Joven

LUNES 25 SEPTIEMBRE
YA NO SOMOS ESCLAVOS
Logos | Mat. 23:27; Rom. 6:1-7; 12:1-8; 2 Cor. 4:10; 5:17; Gál. 1:7; 2:20; 5:2-4; 6:12-15;
Fil. 3:8; 2 Tim. 3:12.
Cuando me pregunté qué significa gloriarse en la cruz de Cristo, me topé con algunos pensamientos importantes sobre la humildad. Me di cuenta de que yo no era el centro de todo. Llegué a entender mi valor, mi libertad, y a Aquel con quien estoy conectada. Gracias a la cruz, pude vivir una vida libre, y ahora puedo vivir libre de la esclavitud a la ley; sabía hacia dónde me dirigía y en qué equipo estaba.
Abandona las mentiras (Gál. 1:7-9)
Casi puedo sentir la pasión de Pablo, al exclamar a los gálatas la necesidad de aferrarse del verdadero evangelio. Imagínate que dedicas incontables horas a enseñar, orar y predicar a estas personas, y luego de un corto tiempo sin verlos, todo tu arduo trabajo comienza a desvanecerse ante la última tendencia religiosa: la salvación por las obras.
Pablo exhortó a los gálatas a que volvieran al verdadero evangelio y a lo que habían aprendido como nuevos conversos. Es muy fácil ser arrastrado por lo que la sociedad dice que está bien. Aunque creo que la presión de la sociedad es más fuerte hoy, los gálatas tuvieron batallas que luchar en contra de los mensajes del mundo. Pablo enfatizó la necesidad de mantenernos firmes y buscar la verdad bíblica, en lugar de ser arrastrados por tendencias populares. Después de todo, la verdad es la verdad.
Deja de buscar ser popular (Gál. 6:12-15)
Muchas veces queremos encajar en un grupo, especialmente si somos jóvenes. Esto suele ser así porque todavía estamos formando nuestras asociaciones y nuestras imágenes de nosotros mismos. Si no estamos firmes y no hemos establecido nuestros valores fundamentales, es muy fácil que nos ofendamos por las opiniones de los demás y que seamos arrastrados por la multitud. Pablo estaba en lo cierto, cuando declaró: “Los que tratan de obligarlos a ustedes a circuncidarse lo hacen únicamente para dar una buena impresión y evitar ser perseguidos por causa de la cruz de Cristo” (Gál. 6:12).
Todos buscan consuelo, y a nadie le gusta recibir atención negativa. Esta es una de las razones por las que es más fácil conformarnos y evitar la persecución, en vez de gloriarnos en la cruz de Cristo. Lo que sabemos con certeza es que la persecución llegará. ¿Por qué huimos de ella ante cada oportunidad que tenemos de dar testimonio de nuestra fe y señalar la cruz de Cristo? “Así mismo serán perseguidos todos los que quieran llevar una vida piadosa en Cristo Jesús” (2 Tim. 3:12). Creo firmemente que cuando realmente comprendamos quién vive en nosotros y reconozcamos el poder de Cristo, ya no tendremos miedo ni seremos esclavos del temor (Gál. 2:20).
Ya no somos esclavos del pecado (Rom. 6:1-7; 12:1-8)
Pablo les recordó a los gálatas que ahora eran libres de la carga de la ley, y que debían aceptar y regocijarse en la cruz de Cristo y la libertad de la gracia. “Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; porque el que muere queda liberado del pecado” (Rom. 6:6, 7). No solo que nuestra vieja naturaleza fue crucificada, sino que también hemos sacrificado nuestros antiguos caminos. Pablo animó a la gente a gloriarse en la cruz que les había traído paz y salvación (Gál. 6:14). Pablo también nos llamó

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