Lección 13 | Sábado 23 de diciembre 2017 | Cien por ciento cambiado | Escuela Sabática

“Tú, entonces, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú, ¿por qué lo menosprecias? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios!” (Romanos 14:10).

SÁBADO 23 DE DICIEMBRE
CIEN POR CIENTO CAMBIADO
Introducción | Génesis 15:6; Juan 3:18; Romanos 4:3, 22; 2 Corintios 5:10; Apocalipsis 22:17 Llamar a su profesor después de la medianoche -o directamente llamarlo- no era algo normal para Jason, pero ahora no sabía a quién más acudir. ¿Cómo podía ser que reprobara una clase de religión? Quizá podía buscar ayuda. ¿Era demasiado tarde? Cuando el Prof. Haskel respondió, su voz relajada y optimista sorprendió a Jason. “Jason, tranquilízate.
Todo estará bien. Confía en mí y me encargaré de esto. Me aseguraré de que apruebes”.
A estas alturas, Jason tenía dos opciones: (1) creer en la palabra de su profesor o (2) seguir entrando en pánico y, probablemente, reprobar el examen. Como un típico estudiante universitario, continuó en la opción 2: preocuparse y estresarse. Y, para su gran preocupación, el examen sí sería la mañana siguiente.
Segundo escenario, 17 años después: “Dios, no estoy listo para morir. No sé qué hacer”, rogó Jason, apenas consciente. Sus lágrimas incrementaron, mojando su bata de hospital y ahogando su voz ronca en este esfuerzo desesperado. ¿Cómo podía morir por una pelea en su propio club?
“Hijo: ten paz. Todo estará bien. Cree en mí, y serás salvo”.
A esta altura, Jason tenía dos opciones: (1) creer en la palabra de Dios o (2) permanecer miserable y vacío en su lecho de muerte. Esta vez, Jason no eligió la segunda opción.
Cuando Jason completó el examen 17 años antes y lo entregó, fracasó, tal como lo esperaba.
Sin embargo, el alumno sentado al lado de él siguió el consejo del profesor y pidió ayuda durante el examen. El Prof. Haskel sacó su copia personal del examen, que había sido completada perfectamente, y escribió el nombre del alumno en la parte superior. Ese alumno sacó un 100 % simplemente por confiar en el profesor, mientras que Jason fracasó.
Al comenzar nuestra vida cristiana, primero debemos ver cómo nos trató Jesús. Él realizó nuestro examen para que nosotros podamos aprobar. Y entonces, así como la ilustración que el Prof. Haskel quería que su clase entendiera, Jesús nos dio crédito por su vida perfecta, aunque no lo merecíamos. Él puso nuestro nombre en su examen perfecto, con puntuación perfecta.
Jason fue salvado en esa cama de hospital porque creyó en Dios, y esto le fue contado por justicia: aprobó el examen más importante.
Josh Hester, Council Bluffs, lowa, EE.UU.

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*