Lección 13 | Sábado 16 de septiembre 2017 | ¿Perfecto o Real? | Escuela Sabática Joven

“Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe” (Gál. 6:10).
SABADO 16 SEPTIEMBRE
¿PERFECTO O REAL?
Introducción | Mat. 22:34-40; Juan 13:34
Perfecto: “Se dice de lo que tiene, en general o en el aspecto o para el objeto de que se trata, todas las cualidades deseables. Sin ningún deterioro”. Real: “Se aplica, por oposición a imaginario o inexistente, a las cosas que existen o han existido”. ¿Por qué comenzar con las definiciones de estas dos palabras? Pues, las oímos todos los días, y en sí no nos parecen palabras impresionantes. No son antónimos, pero literalmente es imposible ser ambas cosas al mismo tiempo. La conclusión es que nada es realmente perfecto, ni real y perfecto; pero hay algo que sí niega este razonamiento: Dios.
Los seres humanos, que fueron creados a imagen de Dios, son evidentemente imperfectos. Pedro negó a Jesús tres veces, y aun así recibió la gran misión de expandir, desarrollar y liderar a la iglesia cristiana primitiva. ¿Y qué era tan radical en el mensaje de Jesús? ¿Quiere que vivamos vidas imperfectas, sabiendo que somos esclavos del pecado? ¿O demanda perfección en un mundo en el que eso es imposible? Ninguna de las opciones es correcta.
Tratar de ser perfectos y esforzarnos para llegar a la perfección según Dios son cosas muy distintas. Ser perfecto es algo falso y poco realista; pero Jesús nos llama a esforzarnos hacia una perfección semejante a la de Cristo: “Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros” (Juan 13:34). El esfuerzo humano por alcanzar la perfección es el esfuerzo de amar. Dios nos creó para que disfrutemos naturalmente de cuidar los unos de los otros. Jesús nos ama incondicionalmente. Saberse amado es el mejor sentimiento del mundo; y amar a alguien es igual de grato.
Jesús dijo que el Mandamiento más importante de todos es: “Ama al Señor tu Dios” y “ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mat. 22:37-40). Al estudiar los temas de la lección de esta semana, pregúntate ante cada lección, ¿de qué manera este concepto puede ayudarme a conocer y a amar mejor a Dios? Luego, pregúntate cómo se lo puede aplicar a las relaciones humanas con las personas que forman parte de tu vida.
Brooke Ho, Lake Tapps, Washington, EE.UU.

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