Lección 13 El reino de Cristo y la Ley Sábado 21 de junio La bendita esperanza de la segunda venida de Cristo, con sus so­ lemnes realidades, debe ser presentada a menudo a nuestro pueblo, puesto que al pensar en la aparición de Jesús en gloria, las cosas te­ rrenales parecerán como nada, y los honores mundanos sin valor. El verdadero creyente vive por encima de las cosas del mundo; su vista está en el cielo y sabe que es peregrino y extranjero, pues su ciuda­ danía está en lo alto. Los rayos de la justicia de Cristo iluminan su alma para que brille en medio de las tinieblas morales que cubren el mundo. ¡Qué fe vigorosa, qué esperanza activa, qué amor ferviente y qué celo consagrado pueden verse en su vida! ¡Qué distinción entre él y el mundo! “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:36). “Velad, pues, por­ que no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor… Por tanto, tam­ bién vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis (Mateo 24:42, 44) (Folleto: An Appeal to Our Ministers and Conference Committees, p. 40). Domingo 22 de junio: El reino de Dios Fue en este punto donde Satanás pensó vencer a Cristo. Pensó que Cristo podía ser vencido fácilmente en su humanidad. “Le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me ado­ rares” (Mateo 4:8, 9). Pero Cristo quedó inconmovible. Sintió la fuerza de esa tentación, pero le hizo frente por nosotros y venció. Y
usó solo las armas que razonablemente pueden usar los seres huma­ nos: la Palabra de Aquel que es poderoso en consejo: “Escrito está” (Mateo 4:4, 10). ¡Con qué intenso interés fue observada esta contienda por los án­ geles celestiales y los mundos no caídos, mientras estaba siendo vin­ dicado el honor de la ley! La controversia quedó definida para siem­ pre, no solo para este mundo, sino para el universo del cielo. La con­ federación de las tinieblas también estaba alerta esperando una apa­ riencia de oportunidad para triunfar sobre el Sustituto de la raza hu­ mana, divino y humano, a fin de que el apóstata pudiera exclamar: “Victoria” y el mundo y sus habitantes fueran su reino para siempre. Pero Satanás llegó solo al talón; no pudo tocar la cabeza. A la muerte de Cristo, Satanás comprendió que había sido derrotado. Vio que su verdadero carácter había sido revelado claramente a todo el cielo, y que los seres celestiales y los mundos que había creado Dios estarían plenamente de parte de Dios. Vio que quedarían definitiva­ mente cortadas sus perspectivas de futura influencia sobre ellos. La humanidad de Cristo demostraría por los siglos eternos la cuestión que definía la controversia (Mensajes selectos, tomo 1, pp. 298, 299).

notas de elena nuevo

Compartir

Recomendado

Comentarios de Facebook

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*