Lección 13 | Lunes 25 de diciembre 2017 | El arrepentimiento: ¿Labor mía o don de Dios? | Escuela Sabática

LUNES 25 DE DICIEMBRE
EL ARREPENTIMIENTO: ¿LABOR MÍA O DON DE DIOS?
Testimonio | Romanos 15:13
“Muchos se confunden en cuanto a lo que constituye los primeros pasos en la obra de la salvación. Se piensa que el arrepentimiento es una obra que debe hacer por sí mismo el pecador con el fin de que pueda ir a Cristo. Se piensa que el pecador por si mismo debe procurar capacitarse para obtener la bendición de la gracia de Dios. Pero si bien es cierto que el arrepentimiento debe preceder al perdón, pues sólo es aceptable ante Dios el quebrantado y contrito de corazón, sin embargo el pecador no puede producir por sí mismo el arrepentimiento ni puede prepararse para ir a Cristo. A menos que se arrepienta el pecador, no puede ser perdonado. Pero la cuestión a decidir es si el arrepentimiento es obra del pecador o es una dádiva de Cristo. ¿Debe esperar el pecador hasta que esté lleno de remordimiento por su pecado antes de poder ir a Cristo? El primer paso hacia Cristo se da gracias a la atracción del Espíritu de Dios. Cuando el hombre responde a esa atracción, avanza hacia Cristo con el fin de arrepentirse.
“Se representa al pecador como a una oveja perdida, y una oveja perdida nunca vuelve al aprisco a menos que sea buscada y llevada de vuelta al redil por el pastor. Nadie puede arrepentirse por sí mismo y hacerse digno de la bendición de la justificación. Continuamente el Señor Jesús procura impresionar la mente del pecador y atraerlo para que contemple al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. No podemos dar un paso hacia la vida espiritual a menos que Jesús atraiga y fortalezca el alma, y nos guíe para experimentar el arrepentimiento del cual nadie necesita arrepentirse”.*
* Mensajes selectos, tomo 1, pp. 469, 470.
Para pensar y debatir
Si un pecador no puede llevarse a sí mismo al arrepentimiento, ¿cómo deberíamos tratar a quienes no se arrepienten?
Si no es la oveja perdida quien encuentra el camino de vuelta al redil, sino que Cristo es quien trae a la oveja, ¿tenemos algo que temer por quienes pueden ser “ovejas perdidas”?
¿De qué manera nuestra iglesia puede transmitir mejor que la salvación no es por obras? ¿Hay algo que nuestra iglesia esté haciendo que menoscaba o contradice esta verdad?
Sarah Ventura, Winona, Minnesota, EE.UU.

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