Lección 13 | Jueves 29 de marzo 2018 | Estrategias ambulatorias o una mayordomía impulsada por la comunidad | Escuela Sabática Joven

JUEVES 29 DE MARZO
ESTRATEGIAS AMBULATORIAS O UNA MAYORDOMIA IMPULSADA POR LA COMUNIDAD
OPINIÓN – 1 PEDRO 2:12
Una práctica dentro de los círculos cristianos evangélicos, que se remonta a las reuniones de reavivamiento en carpas del siglo pasado, es moverse rápidamente de comunidad en comunidad dejando folletos y conduciendo series de evangelización antes de pasar al siguiente lugar para repetir el proceso. Aunque no hay dudas de que esto llevó a personas a Dios, generalmente es un consumo irresponsable de recursos. La práctica parece impulsada por el deseo de esparcir las buenas nuevas de Dios con tanta rapidez y alcance como fuese posible en el tiempo que Dios otorgue. Lo que le falta a esta estrategia es la comprensión del agotador “trabajo de hormiga” que produce el cambio duradero.
La mayordomía implica responsabilidad. Un mayordomo de Dios tiene la responsabilidad de ser un reflejo de él para quienes están en la tierra a fin de que, cuando vean el gozo, el amor, la humildad y el respeto por otros, quieran conocer a la Fuente de la vida. Los mayordomos deben comprender el ambiente en que viven, para poder conocer el tiempo y el lugar en que sería apropiado realizar actividades para llegar a la comunidad.
La idea de recorrer una comunidad y cambiar todo en un período de tres semanas es atractiva, pero ¿qué efecto permanente deja? ¿Qué sucedería si, en lugar de eso, nos enfocáramos en el largo plazo que representa la realidad de esta vida? Una “balacera” con el evangelio sería cómodo, pero así como una balacera, puede llevar al caos y la destrucción a largo plazo, por falta de tiempo y lugar.
Un folleto entregado en un vecindario de personas no cristianas puede rápidamente terminar en el fondo de un tacho de basura, pero el compromiso de un mayordomo a servir a ese vecindario puede ser la representación de Dios que los reacios podrían estar esperando. A los ‘millennials’ se los asocia con muchas cosas negativas; una de ellas es el deseo de la gratificación instantánea. Aunque es verdad que existen historias de esto en la obra misionera, la realidad es que ser mayordomos de la Palabra de Dios, esparciendo el evangelio, a menudo es un largo proceso en el que las comunidades esperan una relación antes que cualquier otra cosa. Los buenos mayordomos, los mayordomos de Dios, deben probar que vale la pena saber más sobre la Persona a quien reflejan.
Los misioneros más grandes de nuestra era han entendido esto, y podríamos beneficiarnos con su ejemplo. Al final, los mayordomos deben ser diligentes, al saber que los ojos del mundo están sobre ellos, y deben comprender “el tiempo y el lugar’.

PARA PENSAR Y DEBATIR
Identifica un grupo en tu comunidad al cual ha sido difícil llegar. ¿Qué nuevas estrategias podrías usar con este enfoque de esparcir las buenas nuevas de Dios a largo plazo?
Jonathan Marcos Solís, Lodi, California, EE. UU.

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